Introducción
El proceso de industrialización en China ha estado a la par de su modernización tecnológica y militar, sin descuidar el bienestar y crecimiento del nivel de vida de sus habitantes. El proceso de reformas económicas hizo posible una transformación de la China antigua a la moderna, promoviendo la investigación, el desarrollo e innovación, sobre todo en defensa e industria pesada, mediante una estrecha vinculación con sus centros de investigación, universidades y empresas. De esta manera inició el impulso del crecimiento de infraestructura para producir millones de productos de bajo, mediano y alto valor agregado.
En el contexto del megaproyecto de la Franja y la Ruta de la Seda (BRI por sus siglas en inglés) el desarrollo tecnológico particularmente militar, ha posicionado a China no sólo como uno de los primeros países productores de armamento. La securitización es un elemento básico para el desarrollo estratégico de diversos espacios territoriales que nos habla de un poder no solo comercial, económico o financiero, sino también tecnológico y de posible control militar.
De acuerdo con Gilpin (1981), con el desequilibrio sistémico se pierde soberanía y presencia, sobre todo por las guerras múltiples provocadas o subsidiadas por EUA que no han resultado más que en tensiones y conflictos, evidenciando la quiebra de un modelo económico agotado.
Sin duda el equilibrio de poder es cambiante, de acuerdo con la dinámica e intereses de cada país, sobre todo de las economías altamente industrializadas, las cuales llevan consigo la carrera por el desarrollo tecnológico y la competitividad, que para China representa un proceso continuo e imparable.
Las civilizaciones occidentales y no occidentales, en las cuales existe una dinámica particular, nos llevan a considerar si estamos llegando al fin del dominio occidental a través de un nuevo modelo de sistema-mundo que está desplazando a EUA, posicionando a China en casi todos los sectores estratégicos en los cuales el militar es uno de los prioritarios.
Es un hecho el avance científico y tecnológico en la producción militar del gigante asiático, ya que los consorcios transnacionales, los Estados y firmas de acuerdos en diversas áreas con casi todo el orbe, llevan en sí un nuevo proceso y reconfiguración global de la economía, en donde este país que se considera pacifista muestra su poder, pero con una posible estrategia militar determinante en el mediano plazo.
Según el Stochkolm International Peace Research Institute (SIPRI, 2022) la producción de armas de China ya supera a la de Rusia, convirtiéndose en el segundo mayor exportador después de EUA. El país asiático vendió 54 mil millones de dólares en 2017 por Aviation Industry Corporation Industry of China (fundada en 1993), empresa ubicada en Hangzhou, productora de aviones y que actualmente controla el 60% de las ciudades del país asiático, con más de 60 mil empleados y participación comercial en 180 países y regiones, cuyo volumen de comercio supera los 50 mil millones (AVIC, NTL). Es uno de los consorcios mundiales de entre las cuatro principales empresas de producción de elevada tecnología de mercancías militares en su tipo.
Aviones de guerra, misiles, y armas sofisticadas han pasado a formar parte de la producción militar del país asiático, Northrop Grumman que es un conglomerado aeroespacial y armamentista, ha señalado la compra de misiles Orbital ATK con un valor aproximado de 7 800 millones de dólares, a la cual el gobierno chino ha sancionado debido a que está proporcionando armas a Taiwán (Dussel, 2015).
Actualmente China está produciendo aviones y drones para reconocimiento de fronteras y vigilancia marítima, helicópteros no tripulados, radares, sistemas de reconocimiento, misiles, bombas, cañones electromagnéticos, así como un dron militar hipersónico con una velocidad de 8 500 kilómetros por hora; aviones de combate J 16 D utilizados en caso de guerra electrónica para disparar misiles balísticos intercontinentales y detectar enemigos, entre otros múltiples artefactos militares de elevada tecnología, todos producidos por la empresa AirShow China, ubicada en Shuhai, una de las zonas más importantes en la producción tecnológica del país, que consideramos es una Zona Económica Especial de Alta Tecnología (ZEEAT).
De esta forma, la tecnología es uno de los ejes de la economía en su conjunto, y el ejército tiene el control de la población, así como de la información a la que ya tiene acceso como redes sociales, publicidad y propaganda, cuya característica se puede enunciar así: quien posea el control de la tecnología y la comunicación, también tendrá la vigilancia sobre la sociedad con el intervencionismo del Estado.
Por lo anterior, en el presente trabajo relevamos el desarrollo tecnológico centrándonos en el desarrollo militar alcanzado por China en la etapa actual, relacionado con las Zonas Económicas Especiales (ZEE) y de las ZEEAT en las cuales se están generando una serie de cambios e innovaciones de quinta generación.
De acuerdo con el SIPRI (2022) el gasto militar alcanzó la cifra de 2 240 000 mdd en 2022, representando el nivel máximo global, cuando EUA (877 mil mdd en 2022) incorporó 39 por ciento del gasto militar mundial; China y Rusia son los países que más destinaron presupuesto llegando al 56 por ciento del total mundial.
Actualmente China es uno de los países emergentes que ha desarrollado cada vez mayores niveles de tecnología aplicada a los procesos industriales, incrementando su producción, creando armamento de alto valor agregado, incluso armas biológicas. Al respecto muchos gobiernos impulsaron investigaciones sobre el tema, culpando a este país de provocar la pandemia del Covid-19, incluso se propusieron políticas internacionales para conocer su origen. Al respecto, el gobierno chino consideró que fue una agresión en su contra, posterior a esto se conoció que el virus fue creado por EUA en laboratorios especiales al sur de Kiev, Ucrania.
En el presente trabajo consideramos tres ejes de análisis, por un lado la creciente tendencia en tecnología, innovación y desarrollo en la producción de armamentos bélicos por parte de China, y su creciente orientación en determinadas zonas específicas de mayor interés en innovación tecnológica de carácter geoestratégico; en seguida, la descripción comercial de dicha industria armamentista; y el tercer elemento se refiere a la presencia del sector comercial en regiones importantes para el país, por considerar que el desarrollo de la industria militar bélica conlleva a un poder de control más asiduo en el contexto del BRI.
Producción armamentística, innovación y desarrollo
Es innegable la postura del presidente Xi Jinping en el sentido de señalar “no a la provocación de guerras”, sin embargo, no se puede soslayar que EUA siente una fuerte competencia y desplazamiento por el país asiático en el contexto militar, económico y comercial, sobre todo en la región Indopacífico. Al respecto, el presidente Xi declaró que se van a acelerar las acciones de gasto en defensa, siendo ésta una de las preocupaciones más importantes de su política. Por ello China dispone de un reparto estratégico de bases militares (Figura 1) que además se convierten en ZEEAT, pero de desarrollo bélico.
Aunque en los primeros cinco años del mandato de Xi se mantuvieron los grandes rasgos de la política exterior de sus predecesores, es claro que China ejecutó en simultáneo una recalibración en sus relaciones internacionales, sobre todo con sus vecinos en Asia y Estados Unidos. El cambio se ha manifestado, entre otras formas, a través de la ambiciosa IFR, lanzada en 2013 (Hoo, 2017).
Figura 1. Instalaciones militares en China
Fuente: De la Cal (2023). Un súper ejército chino “de clase mundial” para ganar guerras.
En la Figura 1 podemos ver las múltiples instalaciones militares establecidas por China, las cuales siguen creciendo mediante fuertes cantidades presupuestales; esta industria no se limita al espacio del país, sino también a diversas áreas geográficas fuera de su territorio, así como continentes al igual que lo hace EUA.
En el mapa anterior se ilustra el avance del país asiático en diversas regiones, extendiéndose mediante bases militares (Gwadar en India, Yibuti en el océano Índico, El Salvador en Centroamérica, Maldivas al sur de Asia, en el océano Índico; Hambantota en el sur de Sri Lanka, en el Mar del Sur de China) y otras proyecciones en diversos espacios geoestratégicos.
El devenir capitalista define la producción de bienes y servicios independientemente de los territorios, determinando las políticas económicas de acuerdo con necesidades y exigencias de países industrializados, pero siempre con el interés de acrecentar las ganancias del capital. En esta forma el mercado tiende a ser mundializado y uniformizado, sin embargo, existe freno para la libre movilidad de la fuerza de trabajo, que se fragmenta (Amín, 1994). Bajo esta lógica, las asimetrías entre riqueza y pobreza se acentúan, generalmente van hacia el crecimiento de la desigualdad, donde a las economías menos favorecidas se les imponen tratados de libre comercio en los cuales se esgrime con mayor intensidad la asimetría económica, financiera y territorial.
Para Gilpin (1981) existe un desequilibrio sistémico cuando una hegemonía va perdiendo presencia económica, política y poder en diversos aspectos de su entorno. Nos referimos concretamente a los proyectos estratégicos entre China y Rusia en diversos espacios territoriales, donde están estableciendo un poder militar creciente. Para China, el poder comercial se sigue expandiendo, mientras que Rusia continúa con el control militar y la securitización en diversas áreas (Asia Central). Con el rechazo de Europa hacia Rusia desde el inicio de la guerra con Ucrania, China contrariamente ha impulsado una serie de proyectos conjuntos y de gran relevancia en varios espacios geográficos con el gobierno y empresas rusas.
Pareciera que existe una tendencia contradictoria en las declaraciones del presidente Xi, en cuanto a sus afirmaciones de no provocar ninguna guerra o desestabilización de los países, sin embargo, la pregunta que nos hacemos es por qué si ese no es su interés, entonces ¿cuál es el objetivo de destinar cada vez mayor presupuesto al desarrollo de armamento sofisticado e incrementar el número de efectivos en su ejército?
Es un hecho que la revolución tecnológica ha provocado alteraciones en todos sentidos, para algunos autores significa el fin de las distancias, el traspaso de las fronteras en transporte y comunicación, ello ha dado como resultado la hipermovilidad de las mercancías y del capital (Dicken, 1998), incluyendo los cruces de compras, ventas y transacciones financieras (Harvey, 2000). Al establecer relaciones con Rusia, China incrementó su comercio y producción de mayores volúmenes de armas en el contexto de las reformas, acuerdos de cooperación y planes quinquenales.
Las reformas económicas emprendidas por China dieron como consecuencia el manejo de espacios a desarrollar en detrimento de otros; obviamente ello obedeció a una estrategia y experimento que Deng inició al crear las Zonas Económicas Especiales (ZEE), específicamente para el desarrollo tecnológico y que dieron como consecuencia el crecimiento productivo de armamento bélico, corredores militares y diseño de parques industriales, ya que actualmente es el segundo productor mundial, el tercero es Rusia y el primero EUA, bajo el interés de la acumulación militarizada.
Las armas cada vez más complejas y sofisticadas producidas en el país asiático proporcionan incertidumbre a EUA ante un posible enfrentamiento, mientras China prosigue su desarrollo militar considerado en una de las reformas económicas. Washington, por otro lado, considera esa trayectoria política que pareciera dificultar y controlar la política y arquitectura militar global. Sin embargo, consideramos que este hecho es cada vez más preocupante, porque significa un desplazamiento y control mundial, sobre todo si tenemos presente los intereses plasmados en la BRI, así como el desafío que representa para el poder norteamericano y su seguridad.
China ha invertido principalmente en infraestructura, aunque muchos de estos contratos se realizan a partir de acuerdos con los gobiernos, impulsados mediante préstamos de instituciones financieras asiáticas y numerosos contratistas con garantías de los gobiernos receptores.
Xi Jinping promovió las reformas de las fuerzas armadas al tomar posesión, actualmente una de las armas más potentes del gigante asiático es un buque con un cañón que utiliza energía electromagnética para disparar proyectiles con una rapidez asombrosa y destructora (BBC, 2019). China en la actualidad ha alcanzado el segundo lugar de producción de armas con ventas hasta por 18 226 millones de euros por empresas de aviación, principalmente. Al respecto, el país ha firmado muy pocos reglamentos sobre el control de armas, lo que preocupa principalmente a EUA y a la comunidad internacional, ya que no ha suscrito el Tratado sobre el Comercio de Armas, que contempla desde armas pequeñas hasta carros de combate, aeronaves de combate y buques de guerra (PrensaLibre, 2020).
Zonas específicas de interés geoestratégico
Las ZEE las definimos como aquellos espacios de captación de inversión y apertura en los cuales se expresa la concentración de capital privado y público a través de un proceso continuo de privatización de los recursos existentes, no solamente territoriales (incluidos los recursos naturales) por parte del capital privado y transnacional expresado en grandes consorcios, atraídos por riquezas geoestratégicas para el acrecentamiento del capital en su fase expansionista, pero también de carácter intensivo en cuanto a la explotación de los recursos (minería, gas y petróleo).
El megaproyecto de la BRI del presidente Xi, sin duda requiere de gran poderío económico y financiero, para ello ha necesitado de enormes cantidades de inversión para desarrollar infraestructura en todo el orbe. Una de las características ha sido la ubicación de ejes de comunicación, a través de los cuales coloca sus mercancías o incluso crea nuevas y de alto valor agregado para los diversos y nuevos mercados.
Por lo anterior EUA ha participado con Gran Bretaña y Australia en el Acuerdo AUKUS (por sus siglas en inglés) cuyo interés es de seguridad, en el que comparten tecnología con el objetivo de detener posibles avances de China y defender sus intereses en la región Indopacífico, un área que se ha convertido en un espacio de mucho interés para las grandes potencias (EUA, Rusia y la propia China) y que es está en disputa entre el G-7 y BRICS.
Sobre esa base, ha aplicado fuertes restricciones a la exportación de tecnología clave a China, y estrecha lazos de seguridad con países de la región. Por otra parte, es preocupante el llamado Proyecto AUKUS entre EUA, Reino Unido y Australia; al respecto, el país asiático considera que es un cerco de contención liderado por Norteamérica para frenar su participación en la región, pero, además, representa claramente que EUA se está preparando para un posible y latente enfrentamiento con China. El Proyecto AUKUS tiene 4 ejes principales:
- Traspaso de tecnología de punta, que se compartirá con Australia en lo que se refiere a aparatos de propulsión nuclear de élite, para que este país pueda realizar ataques de gran alcance.
- Nueva generación de submarinos nucleares, donde EUA y Reino Unido podrán colocarlos en la ciudad de Perth, en Australia Occidental. Camberra podrá comprar tres submarinos nucleares diseñados para un número indeterminado de misiones en aguas profundas y litorales en 2027. Uno de los proyectos es construir un submarino nuclear entre Reino Unido y Australia llamado SSN-AUKUS.
- Mayor inversión en defensa; los tres países firmarán un compromiso para mantener la zona Indopacífico libre y abierta, con una inversión norteamericana de 4 600 millones de dólares, para mejorar su flota submarina y optimizar los equipos existentes. Australia invertirá 240 mil millones durante 30 años; EUA está considerando invertir también gasto en defensa por 6 mil millones de dólares en los próximos diez años, sobre todo, como señaló el presidente Biden “para contrarrestar amenazas de naciones hostiles” [las comillas son nuestras].
- El mensaje a China es que este proyecto permitirá a EUA incrementar su poder y participación en la región Indopacífico, ya que China está acrecentando su poder militar y de fuerza aérea en forma cada vez más acelerada, además de su creciente participación en la zona.
Al respecto, el gobierno chino reclama la totalidad del Mar de China Meridional y ha ido construyendo ciudades, pistas aéreas, infraestructura de uso militar en islas artificiales, pero la zona es también reclamada por Filipinas, Vietnam, Malasia y Brunéi, lo cual ha creado disputas sobre numerosas islas, arrecifes y aguas colindantes, incluso minerales detectados en aguas profundas (Figura 2).
Figura 2. Conflictos en el Mar Meridional
Fuente: Gil (2020). “Disputa en el mar de China Meridional: los avances de Pekín en las controvertidas aguas de Asia Pacífico en medio de la pandemia de coronavirus”.
Para el control de las zonas en conflicto, China dispone de un instrumento fundamental: la Organización de Cooperación Shanghái (OCS)4, en el cual manifiesta su poder político y militar, capaz de controlar los problemas con los países de Asia Central y los conflictos del terrorismo islamista. La OCS tiene como objetivo la lucha antiterrorista por medio de la cooperación policial y de inteligencia entre sus países miembros (China, Rusia, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán, Uzbekistán, Turkmenistán, Pakistán e India).
Es importante mencionar que el proyecto BRI tiene contemplado la construcción de bases militares con el pretexto de salvaguardar los intereses de las naciones participantes; y por su posición geoestratégica, es la preocupación central del gobierno norteamericano. Es así que este proyecto se encamina a convertirse en una iniciativa de control militar para Europa, África y Asia. A este proyecto se le ha llamado el collar de perlas de China (Figura 3).
Figura 3. El collar de perlas de China
Fuente: Arancón (2014). El collar de perlas de China: geopolítica en el Índico.
A China le preocupa la enorme participación de EUA en la zona, y menciona que este país podría desestabilizar el área por su carrera armamentista; sin embargo, esta nación asiática continúa elevando su presencia a través de este proyecto, manteniéndose expectante, pero armando cada vez más a su ejército. Por otro lado, el proyecto AUKUS se ha convertido en un punto estratégico de seguridad global, ya que la región Indopacífico es una clave de la economía mundial no solo por la participación de China, sino de Corea del Sur, Japón e India.
Es justamente en esa región donde confluyen las economías más grandes, China e India, con un gran bono demográfico y su enorme aparato militar que preocupa a las naciones occidentales debido al volumen de su ejército y utilización de tecnología de punta en su armamento bélico. Al respecto EUA cuestiona la participación de China, ya que en esta zona se lleva a cabo el 30 por ciento del comercio mundial, además de la producción de gas y petróleo existente en la zona no solamente al interior sino al exterior.
Al respecto de los vehículos de propulsión nuclear, Australia ha señalado la nula intención de desarrollar ese tipo de vehículos, no así Francia, China, Japón e India. Estas armas pueden ser más rápidas y difíciles de detectar. Taiwán es apoyado por EUA y eso preocupa a China, que considera que forma parte de su territorio; en este contexto afloran las tensiones, pues al ubicarse este tipo de submarinos en Australia, es obvia la influencia norteamericana. Para Australia esto ha enrarecido las relaciones con China, sin embargo, ello permite a EUA por el momento seguir erigiéndose como hegemonía global.
China sigue alcanzando cada vez mayor poderío militar, ahora está utilizando energía electromagnética para convertirla en energía de propulsión en buques. Este país posee un total de 12 submarinos, y ocupa el tercer lugar luego de Rusia con 29 y EUA con 68.
Por otro lado, está desarrollando tecnología hipersónica para misiles y vuelos comerciales y alcanzar velocidades ultra rápidas, hecho reconocido por el gobierno de Japón. Además de lo anterior, China controla casi todas las cadenas de suministros claves para el desarrollo industrial, que es otro punto de su estrategia militar muy relevante, con el objetivo de ejercer presión a las empresas extranjeras y obligarlas a permitir la transferencia tecnológica y la propiedad intelectual.
Presencia de armas chinas en el comercio
Una de las características del capitalismo chino no sólo es su carácter intensivo en cuanto a sus volúmenes de producción, los cuales le permiten elevar el número de mercancías con las que ha invadido a la mayoría de las economías, sino que actualmente busca crear nuevos mercados en diversos países y continentes, de tal suerte que ahora posee la creación de la mayor cantidad de inversión en infraestructura y producción.
Para surtirse de materias primas y alimentos utiliza espacios en América Latina, mediante la firma de acuerdos comerciales con Brasil, México, Argentina, Chile y Venezuela principalmente, con el objetivo de proseguir su proceso de industrialización. Cabe señalar que sus inversiones son principalmente en infraestructura, energéticos y minerales (cobre, aluminio, plata, oro, hierro, litio, tierras raras, gas y petróleo).
Con África ha mantenido inversiones, y sin importar su extensión, ha creado ZEE su interés, al igual que en ALC se centra en empresas de explotación de nuevas fuentes de energía (coltán, tierras raras, petróleo), además del desarrollo de energía undimotriz y la construcción de infraestructura para la BRI.
En cuanto a los acuerdos de libre comercio, son 15 economías asiáticas existentes de liderazgo chino, conformando uno de los mayores bloques económicos con Oceanía, con 2 100 millones de consumidores, y con el 30 por ciento del Producto Bruto Mundial. La Asociación Económica Integral Regional (RCEP por sus siglas en inglé,s) que surge como alternativa al Tratado Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), sin duda representa uno de los polos de desarrollo más importantes, expandiendo el capitalismo de los países de Asia en la zona, a pesar de las tensiones con EUA.
Es de esperarse que el megaproyecto BRI abarque todo el orbe. Si China desea el control total, requiere de firmas de cooperación comercial, tecnológica y financiera, y si para ello invierte en infraestructura, ya lo está realizando. Podemos ver que el despliegue militar es muy amplio no solamente de producción de armas cada vez más sofisticadas sino firmas de acuerdos comerciales, así como la creación de ZEE y ZEEAT.
Es importante notar la naturaleza expansiva del capitalismo chino como parte de un proceso de neocolonialismo, ahora de características chinas, pues no solamente es el intercambio de mercancías, sino los precios bajos que oferta; además, con la venta de éstas se intercambian también cultura, estilos de consumo e imposición silenciosa de normas y costumbres, creando dependencia tecnológica; de esta forma va quebrando empresas domésticas en los nuevos mercados de los países generalmente menos desarrollados.
Con la actitud asumida en las declaraciones del gobierno chino, pareciera solamente estar basado en el soft power (poder blando) de beneficio económico para todos, sin embargo, una de las incertidumbres es precisamente su carácter expansionista y la disciplina a la que ha logrado someter a su población, así como a gran parte de los países con los cuales establece relación comercial, financiera y tecnológica.
El gigante asiático es acreedor a todo el que lo solicite, algunos países pagan con la explotación de recursos estratégicos como los minerales e hidrocarburos. Algunos otros, como en África, son sometidos mediante la venta de armas, aviones y equipos a cambio de la explotación de tierras raras, oro, aluminio, zinc y energéticos necesarios para su industrialización.
Con un ejército del tamaño que posee este país (2 millones de efectivos), no lo podemos ver como un simple socio comercial o financiero, sino más bien como una latente amenaza, ya que constantemente produce armas dentro y fuera de su territorio particularmente en las ZEE y ZEEAT, donde fabrica armamento que no utiliza, pero que posiblemente pueda servir para el sometimiento de poblaciones en otros países. Así, la BRI se acompaña de un asombroso ejército que más que buscar el beneficio común, según las declaraciones de Xi, consideramos que es una fragrante amenaza mundial.
Ahora China posee la tecnología más avanzada en genética, inteligencia artificial, robótica, espacio, energía, computación cuántica, medicina, nanotecnología, física cuántica entre otras; sobre todo en el desarrollo de la tecnología militar hipersónica, la cual desarrolla en más de diez institutos de investigación, y el desarrollo de miniaturización de armas con más tecnología incorporada para quien las solicite.
Conclusiones
China es considerado un país emergente; sin embargo, en las últimas décadas ha logrado un rol protagónico en el contexto tecnológico, económico, financiero, comercial y militar global. Obviamente este país está cambiando la estructura mundial y se ha vuelto un catalizador de esa transformación. Está relacionado con la guerra en Ucrania, ya que la alianza creciente con Rusia ha dado como consecuencia un despliegue de poder compartido en diversos proyectos geoestratégicos.
El constante desarrollo tecnológico, así como el monto de inversiones en progreso tecnológico-militar, nos lleva a considerar la inseguridad en la que nos encontramos, pues vemos cómo los Estados impulsan armas cada vez más sofisticadas sin estar en guerra; muchos países incrementaron su gasto militar en compras y el desarrollo de éstas en el periodo posterior a la guerra en Ucrania.
Para China, el desarrollo de armas bélicas es solo una parte de su proceso de industrialización, pero también vemos cómo este va aparejado con el megaproyecto BRI en donde según los discursos del presidente Xi, no provocará conflictos bélicos, pero su capitalismo avanza a través de préstamos, desarrollo de infraestructura apoyos y asesorías de políticas económicas. China no tiene límites de ninguna especie para proseguir en su afán de abarcar todo el planeta, y si para ello existiera la posibilidad de algún freno, lo podría eliminar en cualquier momento con su megaproyecto militar en cualquier área geográfica.
Referencias
Amin, S. (1994). Capitalismo, imperialismo, mundialización. CLACSO.
Arancón, F. (2014, marzo 18). El collar de perlas de China: geopolítica en el Índico. El Orden Mundial. https://elordenmundial.com/el-collar-de-perlas-chino/
BBC (2019, enero 22). 3 nuevas armas de alta tecnología de China con las que desafía el poderío de Estados Unidos y Rusia. BBC Mundo. https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-46803904
De la Cal, L. (2023, marzo 13). Un super ejército chino “de clase mundial” para ganar guerras. El Mundo. https://www.elmundo.es/internacional/2023/03/12/640a064efc6c832d608b459a.html
Dicken, P. (1998). Global shift: transforming the world economy. London: Paul Chapman.
Dussel, P. (2015). China en América Latina. 10 casos de estudio. UNAM.
Gil, T. (30 de abril de 2020). Disputa en el mar de China Meridional: los avances de Pekín en las controvertidas aguas de Asia Pacífico en medio de la pandemia de coronavirus. BBC Mundo. https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-52429581
Gilpin, R. (1981). War and Change in World Politics. Cambridge University Press.
Harvey, D. (2000). Spaces of Hope. Edimburgh University Press.
Hoo T. B. (2017). Xi Jinping’s Calibration of Chinese Foreign Policy. Oxon: Routledge.
PrensaLibre (2020, enero 27). China es ya el segundo productor de armas del planeta. Prensa Libre. https://prensalibreonline.com.ar/index.php/2020/01/27/china-es-ya-el-segundo-productor-de-armas-del-planeta/
Stochkolm International Peace Research (2022). El gasto militar mundial supera los 2 billones de dólares por primera vez. SIPRI. https://www.sipri.org/sites/default/files/2022-07/milex_press_release_esp.pdf