Es una casa portuguesa,
sin duda1.
La construcción de familias en la comunidad de Santa Isabel
a través de la memoria de los descendientes portugueses (1950-1970)2
É UMA CASA PORTUGUESA, SEM DÚVIDA.
A construção das famílias na comunidade de Santa Isabel através da memória dos descendentes portugueses
(1950-1970)
IT’S CERTAINLY A PORTUGUESE HOUSE.
The construction of families in the Santa Isabel community through the memory of Portuguese descendants (1950-1970)
Recibido: 21 de octubre de 2025
Aprobado: 16 de diciembre de 2025
Natalia da Paz Lage
Universidade do Estado do Rio de Janeiro; Rio de Janeiro, Brasil
https://orcid.org/0000-0001-7995-0946
Resumen:
El propósito de esta investigación es comprender cómo se conformó la comunidad luso-brasileña de Santa Isabel y el papel que desempeñaron los núcleos familiares en la preservación del grupo a lo largo del tiempo, analizando el proceso de inmigración portuguesa a Brasil en el siglo XX. Como herramienta se recuperaron los recuerdos de los descendientes y sus percepciones sobre las tradiciones portuguesas, así como los sentimientos surgidos durante la construcción de la identidad con el país. Resultó indispensable recurrir a la teoría de Marianne Hirsch sobre la posmemoria y a los estudios acerca de la influencia de los abuelos en la formación identitaria de las personas. Como metodología se realizaron cinco entrevistas con mujeres de diferentes generaciones, tanto portuguesas como brasileñas, ya que, en la comunidad de Santa Isabel, la mujer funge como guardiana de la memoria. A partir del análisis presentado en este artículo, consideramos posible profundizar en el estudio de temas como la familia y las comunidades étnicas en relación con la inmigración histórica, tomando en cuenta a las personas mayores y a las mujeres como agentes movilizadores de la cultura y formadores de identidad.
Palabras clave: inmigración portuguesa, comunidad de Santa Isabel, familia, posmemoria, identidad luso-brasileña.
Resumo:
O objetivo desta pesquisa é compreender como se formou a comunidade luso-brasileira de Santa Isabel e o papel que as unidades familiares desempenharam na preservação do grupo ao longo do tempo, analisando o processo de imigração portuguesa para o Brasil no século XX. A principal ferramenta desta pesquisa foram as lembranças dos descendentes e suas percepções das tradições portuguesas, bem como os sentimentos que surgiram durante a construção de sua identidade com o país. Revelou-se essencial recorrer à teoria da pós-memória de Marianne Hirsch e a estudos sobre a influência dos avós na formação da identidade. A metodologia envolveu a realização de cinco entrevistas com mulheres de diferentes gerações, tanto portuguesas quanto brasileiras, uma vez que, na comunidade de Santa Isabel, as mulheres atuam como guardiãs da memória. Com base na análise apresentada neste artigo, acreditamos ser possível aprofundar o estudo de temas como família e comunidades étnicas em relação à imigração histórica, considerando os idosos e as mulheres como agentes de mudança cultural e formação da identidade.
Palavras-chave: Imigração portuguesa, comunidade de Santa Isabel, família, pós-memória, identidade luso-brasileira.
Abstract:
This research, exploring the Portuguese immigration process to Brazil in the 20th century, seeks to understand how the Luso-Brazilian community of Santa Isabel was formed and the role played by family units in preserving the group over time. To this end, the central tool is the memories of descendants and their perceptions of Portuguese traditions and the feelings nurtured in the process of constructing an identity with the country. The use of Marianne Hirsch’s theory of postmemory and studies on the presence of grandparents in the subjects’ identity construction were essential. As a methodology, we used five interviews with women from different generations, both Portuguese and Brazilian, since women, for the Santa Isabel community, act as guardians of memory. Based on the analysis employed in this article, we believe it is possible to deepen studies on themes such as family and ethnic communities in relation to historical immigration, including elderly people and women as agents of culture mobilizing and identity shaping.
Keywords: Portuguese immigration, Santa Isabel community, family, post-memory, Luso-Brazilian identity.
Natalia da Paz Lage. Brasileña. Maestra en Historia Política y doctoranda en Historia Política por la Universidade do Estado do Rio de Janeiro (UERJ). Líneas de investigación: inmigración portuguesa, historia familiar, historia oral. Correo: nataliadapazlage@gmail.com.
Introducción
En la actualidad, Santa Isabel forma parte del barrio de Caxambu, ubicado en el primer distrito de Petrópolis. El área geográfica que abarca la comunidad ha experimentado cambios en su nombre y extensión. En el siglo XVIII, la región era conocida como roça o sitio Caxambu y contaba con un uso limitado, de acuerdo con el texto de Fróes (2006, n.p.), al igual que el sitio do Bonfim, otra zona ocupada por inmigrantes portugueses, principalmente azorianos.
Figura 1. Mapa de la comunidad de Santa Isabel

Google Maps, 2020.
Se dispone de poca información sobre la población que habitaba en el sitio de Caxambu o incluso sobre los propietarios de la hacienda; únicamente se sabe que la zona fue reclamada por Félix Muniz Barreto, pero Carlos Oliveira Fróes (2006, n.p.) afirma que no fue oficialmente concedida sino hasta finales del siglo XVIII. Según este autor, en 1799 ya existía una lista de propiedades forales en el sitio de Caxambu. En este lugar se dieron las primeras ocupaciones irregulares en puntos elevados cerca del camino de Codiciado, donde se establecieron huertas dedicadas a la producción de flores y hortalizas desde el siglo XVIII y los primeros años del XIX.
As pequenas chácaras desenvolvidas nesse local foram o embrião da comunidade de Santa Isabel antes de existir a cidade de Petrópolis. Quanto às referidas “ocupações irregulares”, informamos que as primeiras ocorreram nas áreas mais elevadas, situadas pelas nascentes dos rios Caxambu e Tamaraty, dando origem ao que nós poderíamos cognominar de “embrião das roças do Caxambu”, local esse onde surgiram pequenas chácaras, onde predominariam as culturas de flores e produtos hortigranjeiros. (Fróes, 2006, n.p.)
Vale la pena señalar que el nombre Caxambu deriva de la presencia de las montañas que rodeaban la región, que tenían una forma y un sonido, proveniente de las cascadas, similar al instrumento musical del mismo nombre del barrio, utilizado en manifestaciones culturales afrobrasileñas, como el jongo (Machado, 1938). En el plan urbanístico elaborado por Júlio Frederico Koeler3 con motivo de la creación de Petrópolis en 1843, se otorgaron terrenos a colonos alemanes en distintas manzanas, pero también resultaron beneficiados nobles provinciales4. Koeler asignó, por lo tanto, una parcela situada en la región de la hacienda de Caxambu a familiares de su esposa, doña Maria do Carmo Rebelo de Lamare. Entre los beneficiarios de este proceso se encontraban los hermanos Joaquim Raymundo y Rodrigo de Lamare, caballeros de la Casa Imperial en la época de la fundación de Petrópolis (Earp, 2001).
De acuerdo con testimonios de los entrevistados, junto a la hacienda De Lamare existía también la hacienda de la familia Blanc y, en un inicio, la hacienda Caxambu, cerca de Cobiçado5. Según Ricardo Martim (1952), en 1859 esta última estaba ocupada por los herederos y familiares del alférez Carlos Pinto. No fue posible verificar si la hacienda Caxambu mencionada por Martim corresponde exactamente a la misma localidad.
En 1860, con la demanda de mensura y demarcación de la Hacienda Imperial de Petrópolis por el Superintendente Vicente Marques Lisboa, se comprobó que 863,000 brazas cuadradas —consideradas parte de la Hacienda de Caxambu—, tierras ocupadas por herederos, sucesores y agregados del alférez Carlos Pinto, quedaban dentro de sus límites. También se añade la hacienda Bonfim, cuya extensión llegaba hasta la región conocida actualmente como Mato do Banco, perteneciente a la comunidad de Santa Isabel. El nombre del lugar hace referencia al propietario de las tierras, el Dr. Franklin Sampaio, organizador y director del Banco Constructor, responsable del suministro de agua, luz y energía eléctrica en la ciudad de Petrópolis hacia 1909. De este modo, entendemos que la región de Santa Isabel, en sus inicios, estaba habitada por familias de alto rango y prestigio de la Corte y de la administración regional, lo que se perpetuó durante el período republicano y el Estado Novo brasileño.
El resto de las propiedades empezó a ser ocupado gradualmente por grupos que promovieron la población de Caxambu, como los azorianos. La mano de obra proveniente de las Azores fue utilizada con frecuencia en las obras públicas de la capital del Imperio, Río de Janeiro, y en la región montañosa de Petrópolis. Como referencia, en un informe de Caldas Viana6 para la Mordomía da Casa Imperial7 se menciona la contratación de alrededor de cuatrocientos colonos azorianos de entre 18 y 35 años para trabajos en la capital, es decir, jóvenes en la edad ideal para obtener buen rendimiento en las obras. En otro momento, se señala la contratación de otros 135 azorianos para trabajar en la capital, de los cuales 70 fueron destinados a la carretera de Estrela. (Castro, 1943)
La situación del grupo azoriano en Petrópolis durante las obras públicas estaba determinada por las exigencias de sus contratistas, en este caso la Casa Imperial. Sin embargo, observamos que, además de las obligaciones, como el pago de sus pasajes, los azorianos mostraron interés en establecerse de manera definitiva en la ciudad mediante la compra de terrenos a plazos o mediante donaciones del propio emperador Dom Pedro II. Una vez concluidas las obras de la Unión e Industria y las demás obras iniciales del contrato, estos trabajadores emigraron a regiones cercanas del primer distrito, como Caxambu, Cascatinha e Itaipava. En dichas regiones, los azorianos se convirtieron en pequeños propietarios dedicados a la agricultura. Con su trabajo, impulsaron la ocupación de Caxambu y la multiplicación de pequeñas propiedades en lo que después sería Santa Isabel. Ya en 1859, bajo la administración del superintendente Vicente Marques Lisboa, se instalaron en Caxambu, concretamente en la región de Santa Isabel, 31 familias lusitanas con sus respectivos enfiteusis8, como medida para crear el Barrio Portugués (Martim, 1952).
Según el informe sobre la creación del Barrio Portugués (Anexo 1), redactado por el superintendente Vicente Marques Lisboa, los portugueses de Santa Isabel se dedicaban a la agricultura a pequeña escala y al cultivo de cereales, lo que contradecía la idea de que las tierras de la recién fundada ciudad de Petrópolis eran improductivas y no ofrecían posibilidades de desarrollo agrícola.9 Entre los factores que favorecían la fertilidad de las tierras estaba la presencia del río Itamaraty y sus afluentes, el Itaúna y el arroyo Cobiçado, que facilitaban la irrigación de los cultivos. Durante la década de 1860, los principales productos de los portugueses eran la papa, el frijol, el maíz, los duraznos, los membrillos y los plátanos, que se vendían en las zonas urbanas de la ciudad.
El superintendente concluye su informe (Anexo 1) señalando que los resultados positivos obtenidos por los lusitanos del barrio servirían como ejemplo para el resto de las regiones de Petrópolis, y destaca la excelencia en el cultivo de la tierra por parte de este grupo. El éxito de la empresa agrícola portuguesa (Anexo 2) también estuvo relacionado con los conocimientos que los inmigrantes trajeron consigo, entre ellos, el cultivo de papa, frijol y maíz, muy comunes en la agricultura de subsistencia de Las Azores.
Los primeros inmigrantes portugueses que conformaron el núcleo de Santa Isabel eran personas humildes y con escasos recursos. A partir del pequeño grupo que comenzó a ocupar las tierras de Caxambu, la llegada de portugueses a la región no dejó de incrementarse, favorecida por las redes de contactos. La gran mayoría de los lusitanos que arribaron a la entonces recién formada comunidad de Santa Isabel se dedicó a la agricultura, en un inicio como empleados en las propiedades de los patricios. Por lo tanto, la actividad agrícola fue una característica constante desde la fundación de la comunidad y constituyó parte esencial de la organización social local, tanto en el intercambio de mercancías como en la relación patrón-empleado.
Sin embargo, según los registros parroquiales de matrimonios y bautismos del Archivo de la Curia Diocesana de Petrópolis, a partir de la década de 1910 se produjo una marcada reducción de inmigrantes procedentes de las islas portuguesas con destino a Santa Isabel. A inicios del siglo XX llegaron inmigrantes del Portugal continental, sobre todo de las zonas rurales del norte —como Braga, Viana do Castelo y Vila Real—, afectadas por la densidad poblacional, la fragmentación de las tierras y la falta de medios de subsistencia, así como por el hambre durante el periodo de la dictadura salazarista (1933-1974).
La organización social basada en la posesión de tierras llegó con los inmigrantes a Santa Isabel. La jerarquía de las familias dependía de la propiedad y de la productividad de la tierra, así como de la división del trabajo cotidiano según las exigencias del cultivo. Se sembraban productos para el autoconsumo y se criaban bueyes, vacas, cerdos, conejos y gallinas, además de flores. Las largas franjas de flores caracterizaron el paisaje de Santa Isabel entre las décadas de 1930 y 1960. Con destino a las florerías y ferias de Río de Janeiro, las familias portuguesas de la comunidad vieron en esta práctica una vía de auto sustento. Según nuestra entrevistada María Izabel Peixoto (comunicación personal, 27 de agosto de 2020)10, existía una organización comunitaria cuyo objetivo era aprovechar mejor los beneficios de la venta de flores al mercado consumidor de Río de Janeiro mediante la creación de una cooperativa. En esencia, se trataba de la unión de inmigrantes portugueses para facilitar el transporte con un camión propio, que servía tanto para llevar las flores a Río de Janeiro como para que ellos mismos pudieran viajar y cobrar sus pagos.
En ese espacio de intercambio económico se generaban también redes de sociabilidad (Bertrand, 2009) y vínculos entre las familias portuguesas, no solo a través de la cooperativa, sino también durante el proceso de envío de la mercancía. Con la tienda de abarrotes y el bar de los hermanos Carlos y Bernardino Vieira como punto de descarga de las flores, los portugueses y sus hijas e hijos salían de las propiedades con canastos al hombro, en burros o en carretas, rumbo a ese lugar de encuentro a la misma hora. El hecho de partir de propiedades relativamente alejadas unas de otras se convertían, en la práctica cotidiana, en una forma intensa de sociabilidad. Las conversaciones giraban en torno al trabajo, pero también evocaban a Portugal, así como las penas y alegrías de la dura realidad laboral. A partir de la década de 1960, el mercado de consumo de flores entró en declive y muchas familias portuguesas de Santa Isabel se vieron obligadas a sustituirlas por la producción de hortalizas destinadas a los mercados municipales y al llano de Río de Janeiro. La rutina de la comunidad pasó a incorporar, de esta manera, la función comercial de los portugueses y de sus descendientes.
Basándonos en las entrevistas, la vida comunitaria de Santa Isabel, además de sustentarse en la agricultura, se organizaba en torno a las redes familiares y de amistad entre las familias. Muchos ya se conocían en Portugal y trasladaron a Brasil el afecto y la confianza que se tenían. Debido a la distancia entre las propiedades, la convivencia cotidiana se limitaba sobre todo a los vecinos más cercanos. Los fines de semana, en especial los domingos por la tarde, las familias solían reunirse para tomar café y conversar, en uno de los pocos momentos de ocio. Las casas de la comunidad eran sencillas, construidas primero con adobe y más tarde con ladrillo, aunque con habitaciones pequeñas. La cocina, como espacio principal del hogar, reforzaba la costumbre portuguesa de considerar las comidas como momentos de convivencia comunitaria, conyugal y familiar. La llegada de parientes y amistades se celebraba con una mesa abundante; de ahí que la comida portuguesa (Amon y Menasche, 2008) siempre haya sido una forma de generar recuerdos (Pollak, 1992) y de agasajar a los visitantes, como se podía observar en la comunidad de Santa Isabel.
Ya sea en la forma de hablar, en los hábitos alimenticios, en los valores, en la permanencia en la religión católica o en el mantenimiento de las relaciones de amistad entre familias, los descendientes han seguido practicando en su vida cotidiana las costumbres de sus antepasados (Rodrigues Neto, 2021). De hecho, muchos continúan dedicándose a la agricultura, cultivando frutas, verduras y flores, y celebrando la fiesta de Santa Isabel tal como se estableció desde un inicio. Como se mencionó anteriormente, en la comunidad se dio una fusión de prácticas culturales de distintos territorios portugueses que fue heredada por las generaciones posteriores. La subasta, uno de los momentos centrales de la fiesta patronal, era común en las festividades religiosas de Las Azores, mientras que el culto a Nuestra Señora de Fátima durante la procesión representaba una herencia de los inmigrantes del norte de Portugal.
Praticavam a devoção do Espírito Santo com todas as peculiaridades usadas nas suas ilhas, com a coroação de um menino, escolhido à sorte, e que acompanhava a procissão com vestimenta de príncipe, de bastão e coroa, seguido de uma guarda de honra; usança praticada nos Açores, mas que aqui não subsistiu por estar fora da liturgia, que no tocante a coroações só reconhece a de Maria Santíssima. Realizavam famosos leilões de prendas em que predominavam os vitelos, os leitões, o vinho, os artísticos bolos e as enormes roscas de pão doce. Praticavam as cerimônias religiosas diante do altar improvisado, onde se ostentava variada coleção de oleografias devotas, encimadas pelo quadro principal, uma caixa envidraçada contendo curiosa efígie do Santo Cristo, rodeada de emblemas e símbolos, trabalho de muito lavor e minucia de que os fabricantes das ilhas guardavam o segredo. Puxava a ladainha o mais respeitável do grupo; e um cântico de plangente e morosa ressonância elevava-se nos ares, sem paridade com a entoação criada pela Igreja. Hoje tudo isso pertence à recordação. (Machado, 1941, citado en Angelo, 2016, p. 94)
La unión cultural portuguesa que trajeron consigo los inmigrantes influyó principalmente en la estructura familiar y social del lugar, así como en el papel que desempeñaba cada individuo en el sostenimiento del hogar y en la obtención de ingresos a partir del trabajo en las plantaciones (Brettell, 1991). En este proceso de estructuración iniciado en el siglo XIX, las mujeres se convirtieron en agentes fundamentales para transmitir a sus hijas e hijos brasileños las tradiciones, valores y prácticas portuguesas. Con base en las entrevistas, encontramos que, dada la constante presencia del alcoholismo entre los hombres de la casa, las mujeres portuguesas asumieron la organización del trabajo y de las finanzas familiares con el propósito de asegurar la supervivencia del grupo.
Metodología y aportación teórica
Al abordar los estudios sobre la inmigración histórica, solemos mencionar las características de los grupos que llegaron a Brasil durante los siglos XIX y XX como, por ejemplo, si se trataba de hombres, mujeres o familias completas. Esta descripción incluye los motivos de la inmigración, en los que la familia actuaba como agente activo, ya fuera enviando cartas de invitación o como incentivo para que los hijos solteros emigraran en busca de una vida mejor. A través de los lazos simbólicos que unían a los individuos con sus familias se desarrollaron las comunidades de inmigrantes y sus descendientes en el territorio brasileño. El hecho de que estas características extranjeras perduren en estos colectivos hasta la actualidad pone de manifiesto la importancia de la transmisión de la memoria de los mayores a las nuevas generaciones, así como la formación de la identidad de los descendientes brasileños, quienes viven en la frontera entre la nación en la que nacieron y la cultura de origen de sus antepasados. En este sentido, las comunidades o barrios de origen inmigrante se sustentan en la posmemoria como herramienta para movilizar aspectos culturales y valorativos del legado de sus fundadores. (Hirsch, 2021)
En la presente investigación, con el objetivo de comprender los recuerdos de los inmigrantes y sus descendientes a través de la posmemoria, hemos utilizado la metodología de la historia oral, que comprende un conjunto de procedimientos de captura de narrativas orales, entre ellos el acto de entrevistar, donde lo oral se vuelve escrito, priorizando la subjetividad y la esencia de la memoria narrada por el entrevistado, vista, por tanto, como una historia viva (Meihy y Holanda, 2018). Entrevistamos a un grupo de mujeres, partiendo del concepto de las matriarcas, es decir, de la figura femenina como agente importante en la construcción social y cultural de la comunidad, así como en la preservación de las tradiciones. La familia designó a cada una de las entrevistadas como la mejor opción para hablar sobre la historia local, lo que reafirma la idea de que las mujeres son importantes movilizadoras de la memoria. No establecimos un límite de edad con el fín de abarcar diversas narrativas generacionales y captar el impacto de las herencias simbólicas transmitidas por la línea femenina en la comunidad, a través del uso del género narrativo oral de la historia de vida en entrevistas. (Meihy y Ribeiro, 2023)
La elección de los entrevistados surgió de una investigación doctoral en curso, donde todos discuten sus recuerdos y experiencias familiares como inmigrantes portugueses o hijas de inmigrantes, trayendo aspectos de los impactos de la cultura de sus padres en la formación de sus identidades. La mayoría de las mujeres elegidas transcurrieron su infancia, adolescencia y parte de su vida adulta en la comunidad de Santa Isabel, conviviendo con otras familias inmigrantes de la región, posibilitando, al analizar el contenido, parámetros generales de las prácticas cotidianas del grupo. Todas las entrevistas fueron realizadas personalmente y concedidas, mediante documento firmado, para uso en el trabajo académico y cultural, exigiendo los entrevistados que sus nombres completos sean divulgados en los informes, como forma de legitimar el papel de los sujetos en la formación de la comunidad. Por lo tanto, el tratamiento de las entrevistas tuvo como objetivo centrar el análisis en las relaciones que establecen los entrevistados con su entorno social, con los recuerdos de sus antepasados y con las percepciones sobre la vida cotidiana, fundamentales para comprender la formación de la identidad individual y colectiva. Para ello, utilizamos el procedimiento de transcreación11 de audios en escritura, siguiendo la percepción analítica del profesor José Carlos Sebe B. Meihy (2018, 2020, 2023) y del Centro de Estudios de Historia Oral de la Universidad de São Paulo (NEHO-USP).
Tabla 1. Entrevistas realizadas
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Nombres |
Resumen biográfico |
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Nombres |
Resumen biográfico |
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Joaquina Rosa Ferreira |
Nacido: 3 de diciembre de 1959, en la comunidad de Santa Isabel, Petrópolis, RJ, Brasil; Padre: Antonio Augusto Ferreira, portugués, agricultor; Madre: Inácia da Costa, portuguesa, agricultora; Residencia en 2025: Santa Isabel, Caxambu, Petrópolis, RJ, Brasil; |
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Laurinda Almeida Levandeira |
Nacido: 16 de enero de 1944 en Ermelo, Portugal; Padre: José Joaquim Gonçalves Levandeira, portugués, agricultor; Madre: Maria Martins de Almeida, portuguesa, agricultora; Fecha de inmigración a Brasil: 1955; Marido: Manoel da Silva Gonçalves, portugués, agricultor y comerciante; Residencia en 2025: Cascatinha, Petrópolis, RJ, Brasil; |
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Maria de Fátima de Almeida Lage |
Nacido: 1 de marzo de 1955 en Ermelo, Portugal; Padre: Lauriano da Cunha Lage, portugués, agricultor y pastor; Madre: Augusta Almeida, portuguesa, agricultora y ama de casa; Fecha de inmigración a Brasil: 22 de abril de 1958; Residencia en 2025: Bela Vista, Petrópolis, RJ, Brasil; |
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Maria do Carmo da Paz |
Nacido: 17 de enero de 1942 en la comunidad de Santa Isabel, Petrópolis, RJ, Brasil; Padre: Manoel Marques Carvalho da Paz, portugués, agricultor; Madre: Marieta Augusta Câmara, brasileña, agricultora y partera; Esposo: Mário Arlindo Monteiro Alves do Cabo, portugués, agricultor y comerciante; Residencia en 2025: Valparaíso, Petrópolis, RJ, Brasil; |
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Maria Elisabete Pires Gomes |
Nacido: 3 de octubre de 1965 en la comunidad de Santa Isabel, Petrópolis, RJ, Brasil; Padre: Esmeraldo Gomes, portugués, agricultor y trabajador de la construcción de carreteras; Madre: Cândida de Jesus Pires, portuguesa, agricultora y ama de casa; Residencia en 2025: Centro, Petrópolis, RJ, Brasil; |
A continuación aportamos un resumen de la historia de las entrevistadas para crear un diálogo con el análisis propuesto y comprender el propósito de la historia oral, esencialmente dialógica, entre entrevistado e investigador, entre la memoria y la narrativa:
Em outras palavras: é a abertura do historiador para a escuta e para o diálogo, e o respeito pelos narradores, que estabelece uma aceitação mútua baseada na diferença, e que abre o espaço narrativo para o entrevistador entrar. Do outro lado, é a disposição do entrevistado de falar e de se abrir em alguma medida que permite que os historiadores façam seu trabalho. E a abertura dos historiadores sobre eles mesmos e sobre o propósito de seu trabalho é um fator crucial na criação desse espaço. (Portelli, 2016, p. 15)
La primera entrevistada, Maria de Fátima de Almeida Lage, nació el 1 de marzo de 1955 en la localidad de Ermelo, en el municipio de Mondim de Basto, en el distrito de Vila Real, Portugal. Llegó a Brasil el 22 de abril de 1958, cuando tenía tres años, junto con sus padres y sus tres hermanos: Joaquim, Armando y José Manoel. Su padre, Lauriano da Cunha Lage, era pastor de ovejas en Portugal y trabajaba para una familia acomodada del pueblo. Su madre, Augusta Almeida, realizaba labores domésticas en la residencia de la misma familia para la que trabajaba Lauriano. Debido a los bajos salarios y al tamaño de la familia, Lauriano y Augusta decidieron emigrar a Brasil con sus hijos, estableciéndose en la ciudad de Petrópolis, en Río de Janeiro, donde ya vivía el hermano de Lauriano, Armando. María nos cuenta que, al desembarcar, se dirigieron a la región del Valle de las Videiras, situada en la frontera entre Petrópolis y la ciudad de Miguel Pereira, RJ. Solo cuando tuvieron la posibilidad de adquirir sus propias tierras, la familia se trasladó a la comunidad de Santa Isabel, donde María reside hasta la actualidad. Durante la entrevista con María de Fátima, pudimos comprender que su trayectoria está íntimamente vinculada a las mujeres de su núcleo familiar, entre ellas sus tías paternas, Aurora y María. La labor agrícola que desempeñaron sus padres en Brasil es fruto de experiencias transmitidas de generación en generación, dado que sus abuelos maternos y paternos ya eran agricultores en Portugal. Especialmente relevante fue la figura de José da Cunha Lage, tu abuelo, quien, además de trabajar en el campo, era el sepulturero oficial del pueblo.
De este mismo núcleo familiar tenemos a Laurinda Almeida Levandeira, prima de primer grado de Maria. Laurinda nació el 16 de enero de 1944 en Ermelo. Sus padres, José Joaquim Gonçalves Levandeira y Maria Martins de Almeida, hermana de Augusta, eran agricultores en Portugal y continuaron con la misma profesión al emigrar a Brasil. Según la entrevistada, sus padres se dedicaban al cultivo de maíz, frijoles, cebollas, trigo y centeno, una práctica que compartían con otros inmigrantes portugueses que llegaron a Santa Isabel. A diferencia de María, Laurinda emigró siendo ya adolescente, en 1955, y se casó muy joven con el portugués Manoel da Silva Gonçalves. El apellido Gonçalves, que comparten su esposo y el padre de la entrevistada, proviene de ramas familiares distintas y no indica parentesco alguno. Laurinda se dedicó, junto con su esposo, a la agricultura y al comercio en los mercados al aire libre ubicados en el centro de la ciudad de Petrópolis y en el barrio Alto da Serra. Los recuerdos compartidos de la vida en Portugal son muy vívidos y muestran lazos de nostalgia, sobre todo por los familiares, ya que la entrevistada ha regresado pocas veces al país donde nació y sigue viviendo en Brasil con su familia, en el barrio de Cascatinha, en Petrópolis.
Maria do Carmo da Paz es brasileña, nacida el 17 de enero de 1942 en Santa Isabel, Caxambu. Es hija del portugués Manoel Marques Carvalho da Paz y de la brasileña Marieta Augusta Câmara, considerada una de las principales comadronas de la comunidad. Cabe destacar que la abuela materna de María era portuguesa, originaria de la Isla de Madeira. Durante su infancia, Maria do Carmo se dedicó a las labores del hogar mientras sus padres y hermanos trabajaban en los cultivos de flores que se destinaban al mercado de Río de Janeiro. Los recuerdos familiares de la entrevistada se remontan a su infancia, ya que se casó a los dieciséis años con el portugués Mário Arlindo Monteiro Alves do Cabo, también residente en Santa Isabel. Tras la boda, la pareja vivió con los padres de Mário hasta que pudieron establecerse por su cuenta. Actualmente, María es viuda y vive en el barrio de Valparaíso, en Petrópolis.
Al igual que Maria do Carmo, María Elisabete Pires Gomes nació el 3 de octubre de 1965 en la comunidad de Santa Isabel, Caxambu. Como destaca en la entrevista, nació en casa, en un parto rápido, ya que “la comadrona siempre llegaba tarde y mi madre daba a luz muy rápido” (comunicación personal, 8 de agosto de 2024)12. Hija de los portugueses Esmeraldo Gomes y Cândida de Jesus Pires, nacidos en la localidad de Ermelo, María Elisabete cuenta que, a diferencia de la mayoría de los inmigrantes portugueses de Santa Isabel, sus padres no eran agricultores en Portugal: Esmeraldo trabajaba en el sector de la construcción, en la obra de la carretera que conectaba Vila Real con Ermelo, y Cândida trabajaba como empleada doméstica en la casa de la familia de su padre, quien solo la registró como hija legítima cuando ya estaban en Brasil. Al emigrar en la década de 1950, la pareja formada por Esmeraldo y Cândida comenzó a trabajar en el sector de las flores, dedicándose al cultivo y envío a Río de Janeiro, igual que el resto de los inmigrantes portugueses de la comunidad. Sus hijos, entre ellos María Elisabete, los ayudaban en las labores de plantación. Actualmente, la entrevistada vive en el centro de la ciudad de Petrópolis, pero mantiene fuertes vínculos con la memoria portuguesa y la tierra de sus padres, ya que algunos de sus hermanos aún viven en la propiedad familiar de la comunidad de Santa Isabel.
Nacida el 3 de diciembre de 1959 en la región de Mato do Banco, perteneciente a la comunidad de Santa Isabel, en Caxambu, Joaquina Rosa Ferreira ha vivido siempre en esa misma región. Es hija de Antonio Augusto Ferreira e Inácia da Costa, un matrimonio portugués, y ayudó a sus padres en las labores agrícolas, actividad que sigue desempeñando actualmente. Joaquina cuenta que toda su familia en Portugal trabajaba la tierra; su padre era de Pardelhas y su madre, de Ermelo. Al recordar a sus padres, Joaquina destaca la nostalgia de los momentos de las comidas, así como de las canciones y los versos que su padre recitaba por la noche junto a los vecinos, compatriotas y un buen vino.
En todas ellas percibimos que los recuerdos de sus vidas siempre están relacionados con experiencias colectivas, ya sea con la familia o con la comunidad. Nos llama la atención que todas tengan el mismo origen: la aldea de Ermelo (Portugal), lo que les permite compartir sistemas culturales y sociales y también identificarse entre sí. De alguna manera, los símbolos y normas que los padres y abuelos utilizaban durante su vida en Ermelo llegaron a las generaciones futuras; por ejemplo, las canciones que cantaba el padre de Joaquina.
Los recuerdos configuran herencias narrativas que se transmiten de generación en generación dentro de su sistema simbólico. La posmemoria está vinculada principalmente al núcleo familiar y a las experiencias traumáticas, y consiste en la transmisión de esa memoria vivida por el sujeto a sus descendientes a través de profundos lazos afectivos capaces de proyectarla en las narrativas intergeneracionales (Hirsch, 2012, citado en Ferreira, Heineberg, Assunção, 2020, p. 17). La familia es, por lo tanto, el espacio privilegiado para la aplicación de la posmemoria, gracias a los fuertes lazos emocionales que se crean entre sus miembros y que conectan los recuerdos de experiencias traumáticas con los heredados a través de los vínculos parentales.
Mecanismos de transmisión de memoria
Como se desprende de los estudios sobre la comunidad luso-brasileña de Santa Isabel, ubicada en la ciudad de Petrópolis, Río de Janeiro, las fotografías, aunque escasas en algunos núcleos familiares, sirvieron como soporte físico para la creación de lazos afectivos y recuerdos entre los descendientes y sus familiares portugueses. Al mismo tiempo, las narrativas transmitidas en forma de historias acercaron a los brasileños a los sentimientos de dolor, felicidad, esperanza, miedo, etc., experimentados por sus padres, abuelos y bisabuelos durante el proceso de inmigración. Desde la infancia se fomentaron los vínculos empáticos y de identificación para acercar a las nuevas generaciones a la memoria de la inmigración y a las tradiciones familiares.
La posmemoria presupone la existencia de conexiones vivas entre la memoria del grupo que vivió las circunstancias, ya fueran traumáticas o no, y la generación siguiente. En Santa Isabel, por ejemplo, los núcleos familiares desempeñaron funciones psicológicas para conectar los recuerdos a lo largo del tiempo mediante acciones cotidianas como la comida, la vestimenta, la forma de hablar, las prácticas religiosas, las historias contadas durante las cenas, la presencia de cuadros y marcos con fotos de familiares fallecidos en la sala de visitas, etc. Podemos decir que, según el debate entre familia/comunidad propuesto por Philippe Ariès (1981, p. 164), la repetición de determinadas acciones simbólicas, vinculadas al papel que desempeña la familia en la construcción de la identidad —al ser el primer contacto del ser humano con lo colectivo—, llevó a los habitantes de Santa Isabel a establecer fuertes conexiones con la memoria de sus antepasados portugueses, la cultura lusitana y la propia materialidad del territorio comunitario, formado por familias que seguían las mismas prácticas.
Al analizar la comunidad de Santa Isabel, observamos la aplicación de lo que Marianne Hirsch clasifica como mediación familiar de la posmemoria, transmitida de padres a hijos sobre la base de la descendencia directa y con el apoyo del contexto del núcleo familiar. No obstante, esta mediación también puede darse a través de la posmemoria afiliativa, en la que las generaciones se conectan con la memoria vivida por la generación anterior mediante el entorno colectivo. Como destaca Hirsch:
La posmemoria afiliativa no es, por tanto, la extensión de una estructura familiar flexible, cuyo origen es la guerra y la persecución, sino el resultado de la contemporaneidad y de una conexión generacional con la segunda generación literal, además de constituir una serie de estructuras de mediación lo suficientemente accesibles, apropiables y persuasivas como para abarcar toda una red de transmisión orgánica y colectiva. (Hirsch, 2021, p. 55)
A pesar del predominio de la posmemoria familiar en la comunidad de Santa Isabel, en las entrevistas identificamos grupos de brasileños, principalmente del estado de Minas Gerais, como las familias Azevedo y Souza, que, al compartir territorio de residencia y trabajo con las familias luso-brasileñas, crearon conexiones con los recuerdos de los inmigrantes portugueses e incorporaron valores y emociones a sus propias trayectorias vitales.
Cuando centramos nuestra atención en la transmisión de la memoria a través de la familia, resulta más fácil crear vínculos entre los descendientes y los antepasados a partir de las raíces de origen; sin embargo, la relación de afiliación requiere acercarse a los soportes de la memoria (Hirsch, 2021). Para que los brasileños residentes en Santa Isabel desarrollaran vínculos empáticos con los recuerdos de los inmigrantes portugueses, fue necesario establecer una relación personal entre el individuo vivo y el ya fallecido, característica que también atraviesa la posmemoria familiar. A través de fotografías de rostros, bodas, bautizos y trabajos en el campo, las generaciones se reconocieron en las personas retratadas y crearon sentimientos en torno a la imagen. Porque, cuando ponemos rostros a los nombres, establecemos una relación familiar y de materialidad con el otro, y le conferimos una trayectoria de vida capturada en un tiempo y espacio por la fotografía.
Compreende-se a produção das imagens como um ato simbólico e as imagens nascem da necessidade de simbolização. Trata-se de uma experiência histórica, pois as imagens se reciclam no processo contínuo de produção de sentido, daí a possibilidade de as imagens como símbolos acamparem em corpos diferentes e se tornarem novas imagens em novos processos de simbolização. Esse processo revela aspectos interessantes da sociedade que produz e recebe imagens. Em momentos diferentes, certas imagens, com sentidos comuns, entram em ação para animar valores e transformar o mundo onde os corpos habitam. (Mauad, 2014, p. 115)
Según Mauad (2024), las imágenes producidas como fotografías de los inmigrantes portugueses de Santa Isabel, almacenadas en archivos privados, simbolizaron para las generaciones posteriores, tanto para los descendientes como para el resto de los habitantes de la comunidad, la existencia real de estos inmigrantes y la memoria que hasta entonces se había transmitido de forma oral.
Figura 2. Manoel Marques Carvalho da Paz y Marieta Augusta Câmara en 1936

Archivo privado de Lídia Augusta Câmara de Oliveira. 2025.
Figura 3. Lauriano da Cunha Lage y Augusta Almeida hacia 1972

Archivo privado de Maria Emília de Almeida Lage. 2025.
Las colecciones familiares, compuestas por fotografías, objetos, documentos oficiales como pasaportes, ropa y escritos, fueron los principales soportes de la posmemoria en la comunidad de Santa Isabel. Durante la infancia, la curiosidad lleva a los descendientes de portugueses a descubrir sus propias identidades e historias a partir de los vestigios de sus vidas. Según Philippe Ariès (1981), la comprensión y el sentimiento de familia en la actualidad están intrínsecamente relacionados con la atención que se presta al niño y a la infancia. A través del sujeto en formación dentro del seno familiar, la historia y la memoria del grupo se preservan día a día. De esta manera, los objetos de las colecciones personales funcionaron como puente hacia la posmemoria, en la que el niño se reconoce en los recuerdos de la vida de otros.
Las estructuras sociales de Santa Isabel a través de los recuerdos de sus descendientes
Al abordar el caso del grupo comunitario de Santa Isabel, buscamos comprender los mecanismos que los individuos utilizan para conservar aspectos culturales y sociales de la cultura portuguesa de origen. Como hemos visto, los objetos sirvieron como vínculo entre la memoria de los inmigrantes y la formación de la identidad de sus descendientes. Sin embargo, más que los propios símbolos, la vida cotidiana fue el escenario central de las relaciones sociales entre los miembros del grupo, en lo referente a la transmisión del modo de vida de los campos portugueses y los múltiples sentimientos generados a partir del movimiento migratorio. Las entrevistadas evocaron en sus recuerdos la función que la vida cotidiana familiar tuvo en la construcción de sus identidades y del grupo.
El primer punto a destacar es la gran importancia que tiene la religión católica para el grupo lusitano de la comunidad. En todas las entrevistas se percibía la imposibilidad de faltar a la misa dominical, por ejemplo. Aunque no había tiempo para el ocio debido al trabajo en el campo, el compromiso con la Iglesia se consideraba una obligación, ya que los valores que los padres inmigrantes transmitieron a sus hijos se basaban en la educación religiosa que ellos mismos habían recibido en Portugal. El catolicismo funcionaba, tanto en Portugal como en la comunidad de Santa Isabel, como regulador de la conducta social de las personas y las familias, especialmente de las mujeres, debido a las limitaciones impuestas en el lenguaje, la forma de actuar y la libertad corporal. Según explica María de Fátima de Almeida Lage, la visita del cura a los hogares portugueses se consideraba el momento de mayor prestigio en la vida cotidiana rural. Se ponían el mejor mantel y los mejores cubiertos, los miembros de la familia se vestían con la ropa nueva, llamada «de domingo», y las mujeres eran las protagonistas, ya que las responsabilidades del hogar recaían sobre ellas.
O que eles traziam eram umas malas grandes de Portugal. Na Páscoa, lá em Portugal, a minha mãe ainda mantinha essa tradição, colocava tudo toalhas brancas, que o padre ia em casa levar o folar13. E tudo branquinho, sem sabão em pó, assim como as rendas, também eram elas que faziam. Tem os de saco, tudo feito à mão por meio de roca, como elas falavam. Eles eram analfabetos, o meu pai não, que já sabia escrever, mas eles para sobreviver sabiam fazer de tudo. (Lage, M.F.A., comunicación personal, 15 de junio de 2024)14
Al final de su intervención, Maria añade a nuestro análisis que, además del trabajo agrícola, las mujeres portuguesas se dedicaban a la costura. La falta de recursos económicos para comprar ropa hecha hacía que la responsabilidad de proporcionar ropa a los miembros de la familia, así como manteles, sábanas y toallas, recayera sobre las madres y abuelas. Por lo tanto, el prestigio del grupo, o mejor dicho, la imagen pública que la familia proyectaba dependía de ellas. Este factor quedó grabado en la memoria de María, quien llegó a Brasil con tres años y afirma haber visto a su madre continuar con esta práctica en la comunidad de Santa Isabel. María y las demás entrevistadas, en su papel de hijas y nietas, reciben como herencia y tradición la responsabilidad de proveer el bienestar de sus respectivos grupos familiares, lo que, de manera problemática, se convierte en un obstáculo para la libertad de las mujeres de abandonar el lugar.
En lo que respecta a los aspectos culturales de la comunidad de Santa Isabel, destaca la gastronomía, que tiene sus raíces en las aldeas portuguesas y está estrechamente vinculada a las prácticas familiares. En general, la comida portuguesa es la tradición principal que mantienen los descendientes en Brasil. Todos nos hemos encontrado en algún momento con el famoso bolinho de bacalhau (buñuelo de bacalao). La cocina lusa, en el proceso migratorio, funcionó no solo como un gusto alimenticio, sino también como un conector de recuerdos e identidad entre las personas. Las mujeres entrevistadas, por ejemplo, recuerdan fácilmente a sus madres y abuelas por su habilidad en la cocina, y la conexión de las luso-brasileñas con Portugal se basa en los sabores y en el intercambio de historias durante las comidas. Profundizando en el tema, María de Fátima nos muestra la sencillez con la que se alimentaban las familias rurales portuguesas y cómo la inteligencia de las mujeres proporcionaba riqueza a los platos. Cabe recordar que se compraban pocos alimentos; la mayoría de los ingredientes se producían en las plantaciones familiares y, en Brasil, las familias inmigrantes incorporaron costumbres de la cocina local, como el arroz blanco.
Agora, a minha mãe tinha uma virtude que ela, isso eu até peguei dela, de não deixar nada estragar. Se ela não soubesse, aprendia a utilizar todos os alhinhos, por exemplo, vinha farinha de mandioca nas compras aquela época, ela não sabia o que era farofa. Não tinha extrato de tomate, ela pegava a cebola, dourava, e ela dava cor nos alimentos só com a cebola dourada. A comida dela era muito boa!! Tudo assim, mas depois ela aderiu, ela fazia coelho […]. (Lage, M.F.A., comunicación personal, 15 de junio de 2024)15
En cuanto a la gastronomía, podemos observar las prácticas culturales expresadas en la vida cotidiana de las familias de la comunidad de Santa Isabel, como la elaboración de salchichas y salpicones, que reunía a las mujeres de la casa. Esta tradición es un fuerte símbolo de la permanencia de las costumbres lusitanas en la comunidad y aún hoy se mantiene viva. Paralelamente, la matanza de cerdos para elaborar embutidos reunía a los hombres. Las limitaciones geográficas y económicas de los inmigrantes obligaban al grupo a unirse para ayudarse mutuamente y desarrollar técnicas de supervivencia, como el uso de saladeros para conservar alimentos, incluida la carne, que debía durar largos períodos de tiempo. No había medios de transporte más allá de carretas y burros, por lo que el acceso al centro de la ciudad era difícil, y la alimentación se limitaba a lo que se producía en la tierra y a los animales criados: bueyes, vacas, gallinas y conejos.
Elas faziam uns cozidos assim sabe, com linguiça feita em casa, com salpicão feito em casa, botava tudo junto e fazia os cozidos, eu adorava aquilo!! (risos). Muito gostoso!! Fazia o arroz, não que nem o da gente aqui, massa também, essas coisas assim, matava o porco uma vez ao ano, depois destrinchava ele, tinha uma salgadeira, porque não tinha geladeira nem nada, nem sabia o que era isso, botava umas caixas e chamava de Salgadeira. Cortava o porco, as patas da frente, o quadril e salgava tudo, peça por peça, e botava na salgadeira para conservar ali. (Levandeira, L.A., comunicación personal, 21 de julio de 2024)16
O que acontece, eu ainda tenho muito essa parte de cozinhar assim, tem o macarrão, que eu faço de vez em quando, que é um macarrão que faz uma carne ou um frango, depois tira e coloca um feijão manteiga, depois o macarrão e põe a carne ali, bota pimentão, salsa, tudo junto, mas tem que cozinhar o macarrão antes. Isso é uma coisa que o meu filho gosta muito e também gosta muito de couve cozida com batata. Tem um rapaz agora vendendo salpicões em Santa Isabel, já é neto, o Marcos, que era uma coisa que eu também lembro muito da minha mãe, o dele está perfeito. Ela também fazia pão, o nosso forno ainda existe, ela fazia 7 kg por semana. Ela fazia aletria, engraçado que eu gostava antigamente, mas hoje em dia eu não vejo graça nela. Aqui, no centro, eles vendem a aletria, mas não usam para essa finalidade. Outra coisa era os formigos, são nozes com vinho e pão, é um prato que faz no natal, a minha sobrinha, Denise, faz muito. Tinha também a açorda, é um pão que faz com bacalhau refogado, esse é muito gostoso, eu gosto desse, nunca mais fiz, vou fazer qualquer dia. O pão de ló que eu faço muito bem e é isso, a cozinha portuguesa não tem muita variedade, mas é muito boa. (Gomes, M.E.P., comunicación personal, 08 de agosto de 2024)17
Se fazia pão em casa, tinha o forno de lenha. Era com folha de bananeira. A minha mãe fazia na época da bananeira e o pão ficava com outro gosto, por causa da bananeira, ficava com gostinho. Quando ficava assim, com o pão quase assando, aquele cheiro ia longe. Muito bom! Era um momento de bastante união. Eles matavam porcos também, criavam em casa, às vezes era três ou quatro porcos que criava. Tinha banha, não comprava óleo, e botávamos a carne dentro dela. Salgava os ossos. Aí a gente cozinhava e fazia aquele sopão, aquilo era muito bom. (Ferreira, J.R., comunicación personal, 19 de agosto de 2024)18
Los descendientes, como se desprende de las declaraciones de Elisabete Pires Gomes y Joaquina Rosa Ferreira, se conectan con sus raíces familiares a través de recuerdos afectivos surgidos en pequeñas situaciones cotidianas, como la comida preparada por la madre o la abuela en una fecha especial, por ejemplo, la Navidad. La posmemoria se manifiesta, por lo tanto, en Santa Isabel mediante símbolos y prácticas que refuerzan y recuerdan a los individuos los roles que desempeñan en el mantenimiento del grupo. Elisabete y Joaquina reproducen de manera natural ante sus hijos y nietos la función de mantenedoras de las tradiciones portuguesas que un día fue responsabilidad de sus madres y abuelas. Los relatos aportan mucha información sobre la esfera particular del grupo. Sin embargo, en la fiesta tradicional de Santa Isabel, momento en el que los símbolos de la cultura local cobran protagonismo, estas guardianas de la memoria familiar trasladan las prácticas privadas al ámbito público, en una comunión y celebración de los clanes familiares. Como señala Arendt (2007), al pasar de lo privado a lo público, los hechos adquieren otra realidad e intensidad. En Santa Isabel, las familias practicaban ritos similares en sus hogares y, al trasladarlos a la fiesta local, las tradiciones lusitanas traídas por los inmigrantes ganaron una doble legitimidad: la primera, frente al mundo y la sociedad brasileña; la segunda, frente a su propia identidad y su papel como agentes modificadores del medio social.
Para que los símbolos tuvieran efecto, era necesario que todas las familias compartieran los mismos hábitos y lograran codificar los mensajes transmitidos en un mismo ámbito significativo. En este sentido, la existencia de lazos de reciprocidad y de alianza entre los núcleos familiares era fundamental. Las amistades construidas entre los individuos, muchas de ellas establecidas en Portugal y consolidadas durante el proceso de inmigración, fomentaban el fortalecimiento del grupo y la restricción de las relaciones de los individuos con sus pares. Una vez más, la figura femenina aparece como facilitadora de las alianzas entre las familias. En el caso del nacimiento de los hijos, que además de ser una alegría particular para los padres consolidaba la renovación de la comunidad con el paso del tiempo, su papel era fundamental. En Santa Isabel, las acciones que al principio pueden parecer particulares del núcleo familiar, como el nacimiento y el matrimonio, son colectivas y se utilizan para estrechar los lazos relacionales.
Quando nascia uma criança, em domingo de sol, porque era tudo a pé, a gente ia visitar. As pessoas se visitavam ao domingo para ver a criança. Era pão com goiaba, só se visitavam nesses momentos, por isso que iam na festa para poder se ver. Mas se uma tivesse filho, todos iam visitar, para tu ver, não tem o Paulo Moraes, um dia, foi a última vez que eu vi a dona Marietta, quando eu fui visitar a Fátima que nasceu ali. (Lage, M.F.A., comunicación personal, 15 de junio de 2024)19
Saíamos pouco, só aos domingos para visitar a casa de alguém. Quando nascia um bebê para levar presente para ele, visitava quando nascia. E quando vinha cá fora (centro da cidade), comprar as roupas e tudo, aí eu vinha junto com a minha mãe, vinha andando e andando. A diversão era visitar as famílias e quando tinha um casamento, a gente ia, às vezes a mamãe não queria ir, aí eu que ia com o meu pai, outras era sozinha. (Paz, M.C., comunicación personal, 05 de agosto de 2024)20
La muerte, al igual que el nacimiento, era una celebración de reafirmación y consolidación de los lazos individuales y familiares. Cuantas más coronas de flores tenía el difunto durante su velatorio, mayor era su nivel de implicación en el grupo, lo que demostraba, a su vez, el poder político y el lugar que él y su familia ocupaban en la jerarquía social de la comunidad de Santa Isabel. Incluso después de la muerte, la persona seguía funcionando como transmisor de símbolos y mensajes para el grupo al que pertenecía.
Tinha muito, quando o meu pai morreu, lembro como se fosse hoje, ele levou 16 coroas. Mas tinha muito amigo, só o seu Belmiro, pai do Paulo da Melinha, esse ficava quase, o meu pai teve câncer né, o tempo todo sentado na beirada da cama dele. Muitos amigos, ali qualquer briga que tivesse ia logo chamar ele. Lembra daquele Ilhéu, ele batia na mulher né, ela chamava: seu Manoel Marques, pelo amor de Deus, vem cá. Meu pai chegava lá e Nossa Senhora, o homem ficava calmo. Ela falava: seu Manoel Marques fica aqui até ele acordar. Ele falava: não senhora, quando ele acordar não vai ter mais nada. Meu tio também, de vez em quando lá dava uns faniquitos, falava que tinha sei lá o que, todo mundo chamava o meu pai. A minha mãe tinha não sei quantos afilhados, porque ela que ia pegar todos eles, ela era a parteira. Deve ter nascido um bocado de crianças ali (Santa Isabel) com ela, era de madrugada, de dia, de noite, nascia, depois ela ia para lá do compadre Avelino. Quando nasceu as crianças da dona Alcina, eu ia para lá fazer comida, me lembro como se fosse hoje, eles gostavam muito que fizesse feijão manteiga com lombo e colocasse macarrão dentro (risos). (Paz, M.C., comunicación personal, 05 de agosto de 2024)21
Como se desprende del relato de Maria do Carmo da Paz, su padre, Manoel Marques, actuaba como mediador en los conflictos locales y gozaba del respeto de las demás familias, lo que situaba a la familia Paz en una posición privilegiada dentro de la comunidad. En este caso concreto, Manoel Marques seguía casado con Marieta Câmara, comadrona de Santa Isabel, lo que le permitía establecer más redes de sociabilidad. A través del relato de la enfermedad y muerte de Manoel Marques hecho por Maria do Carmo da Paz, también podemos entender cómo funcionaban las leyes y la organización de la comunidad de Santa Isabel, impregnada de autorregulación y autocastigo entre las familias locales a través de los líderes de los clanes, donde el poder público quedaba al margen.
La identidad de los habitantes de Santa Isabel estaba marcada por los lazos de reciprocidad que sus antepasados habían establecido con las familias locales. Todas sus acciones estaban enmarcadas en la vida cotidiana del grupo, que compartía la misma religión, la actividad profesional (en este caso, la agricultura), los hábitos de ocio, etc. Cuando se les preguntaba qué hacían sus familiares en su tiempo libre, todas respondían que el ocio consistía en visitar a familiares y amigos de la propia comunidad de Santa Isabel. Maria Elisabete Pires Gomes destacó la matanza de cerdos como un evento social de las familias amigas de su padre, en el que todos se reunían y en el que cada parte del cerdo se destinaba a un núcleo familiar, repitiéndose el ciclo de intercambios infinitamente. El intercambio de productos, como la carne, también servía para reafirmar las alianzas de amistad entre los inmigrantes portugueses y las familias a las que cada uno pertenecía. No es casualidad que María Elisabete considere que ese es un recuerdo importante de su vida, ya que era necesario que sus hijos y nietos interiorizaran los momentos de comunión del grupo para sentirse parte del colectivo e identificar en las otras familias portuguesas una extensión de la suya. En esta ocasión, Joaquina Rosa Ferreira narra el recuerdo más impactante relacionado con su padre, en el que se pone de manifiesto el aspecto colectivo de la comunidad y la cultura portuguesa, en la que la casa siempre estaba llena de visitas y el padre bebía vino con los amigos y recitaba bonitos versos populares portugueses, como destacó Joaquina.
A gente conhecia a tradição portuguesa da época toda, conhecia tudo. Que nem a dona Joaquina, que vinha lá do Mato do Banco visitar a minha mãe aqui, a minha mãe também chegou a ir lá na casa dela. Tinha a falecida dona Cândida, morava aqui atrás, que a minha mãe ia muito na casa dela, nós íamos junto com a mãe e ela vinha na casa da gente. Na época elas andavam umas nas casas das outras. Hoje já acabou tudo, mas na época era assim. A tia Augusta ia muito na casa da minha mãe e a minha mãe ia lá também. A dona Ana lá em cima, do falecido Mesquita, ela vinha, a mãe nunca chegou a ir lá não, porque ela não gostava de ir lá em cima. Antigamente tinha muito esse laço de amizade. Eram todos portugueses. Juntava eles tudo, sentava assim, como a gente está agora em volta da mesa, e ficavam contando aquelas histórias de Portugal, se é hoje a gente grava né, porque o meu pai falava muito verso, muito, e cada um mais bonito que o outro. (Ferreira, J.R., comunicación personal, 19 de agosto de 2024)22
Era e nós não íamos pela estrada, íamos pelas trilhas. A gente levava uma lata de goiabada e aí vinha uma de marmelada, era desse jeito. Aí quando matavam porcos era uma coisa assim, que eu lembro muito, meu pai matava dois porcos, de seis em seis meses, só que eles tinham um sistema muito bacana. Não se tinha geladeira, por acaso na nossa casa, eu lembro quando compramos geladeira eu tinha uns quatro anos, lembro do pessoal subindo com ela nas costas. Sempre na minha casa teve televisão, olha o luxo! Mas eu me lembro que era assim: o meu pai matava os porcos, mas ele não ficava com toda carne, uma perna ia para o Mesquita, outra perna ia para a dona Inácia, outra perna ia para aquele moço que morava ali do lado, da dona Augusta, essa sim era irmã da dona Inácia, a outra perna para o seu Manoel João e a outra parte para o Cinza. Aí quando eles matavam porcos, lá chegava aquela perna, a pessoa chegava com um saco de ração branco nas costas toda ensanguentado com aquela perna de porco dentro da coisa, então tinha carne o ano inteiro, porque eles já se programavam para poder sempre ter. Aí botava tudo na banha. Era muito interessante, porque às vezes não tinha carne, a gente não comprava, aí quando o povo chegava com aquela perna gigantesca, que quando vinha do Cinza era enorme. (Gomes, M.E.P., comunicación personal, 08 de agosto de 2024)23
La existencia de estructuras familiares en forma de clanes proviene de dos estrategias utilizadas por la comunidad de Santa Isabel, muy comunes en las comunidades rurales, como las aldeas portuguesas: el matrimonio y las fiestas religiosas, también llamadas quermeses en el lenguaje popular brasileño. Al igual que en otras esferas de la vida cotidiana de Santa Isabel, las elecciones matrimoniales afectaban al núcleo mismo del grupo, con la intervención de las personas mayores, que motivaban a los más jóvenes a elegir cónyuges entre los hijos de familias amigas de la comunidad y, en caso de ser externos, que se diera preferencia a los portugueses y sus descendientes. El matrimonio servía para fortalecer y ampliar los clanes familiares locales y, junto con la preservación del patrimonio material, contribuía a mantener la cultura y la tradición portuguesas. La fiesta religiosa de Santa Isabel funcionaba como escenario para estos intercambios: era el lugar donde las jóvenes y los jóvenes comenzaban sus noviazgos y donde las familias podían observar los posibles buenos partidos para sus hijos. Laurinda Almeida Levandeira, por ejemplo, conoció a su marido en la boda de otra pareja de la comunidad de Santa Isabel y, según cuenta la entrevistada, la relación entre ambos fue propiciada por la intervención de las familias locales:
Eu conheci ele em um casamento, no dia 07 de março, da filha do seu Martins. O seu Martins era um português também amigo nosso, aí a filha dele mais velha casou, os portugueses sempre chamavam todo mundo né, eu vi ele lá, mas esse tal de Antonio, que trabalhou em uma horta de um tal de seu Avelino e dona Emília, tinha trabalhado, também, em uma horta lá em cima no caxambu de frente a nossa, aí ele falava assim: Aaaa seu Manoel, tem as filhas do seu Zé, são muito trabalhadeiras, pá dali e pá daqui. Já tinha passado a lista toda para ele né, sem a gente saber de nada. Aí quando ele me viu lá no casamento, foi lá que a gente se conheceu. Aí eu era muito nova, queria namorar e coisa e tal, mas o meu pai: não, não, não. Eu casei ainda tinha 16 anos, faltava um mês para fazer 17. Namorei nem um ano e casei dia 17 de dezembro. Era uma coisa da época né. Ele era mais velho que eu 10 anos e meio. (Levandeira, L.A., comunicación personal, 21 de julio de 2024)24
A través de la religión, las fiestas, los aspectos culturales como la gastronomía y las celebraciones, o las bodas, los descendientes luso-brasileños de Santa Isabel interiorizaron el sistema social y cultural de sus antepasados portugueses en la construcción de sus identidades. Según los entrevistados, la inmigración fomentó en los portugueses la necesidad de crear, con las herramientas que Brasil les ofrecía, un lugar cercano a los pueblos donde habían nacido, en todas las esferas. El modo de vida derivado de la agricultura permitió el surgimiento de otros mecanismos de sociabilidad. Maria Elisabete y Joaquina describen cómo la vida en el campo era compleja y agotadora para las familias de la comunidad, muchas de las cuales ya habían experimentado esa realidad en Portugal y veían que el sueño de prosperar en Brasil estaba más lejos de lo que imaginaban. Al mismo tiempo que existía la dificultad del trabajo rural, estaba el esfuerzo que realizaba cada miembro de la familia para el sustento del grupo, con la imagen de las mujeres cargando cestas de flores en la cabeza, que Joaquina relata en su testimonio. En los recuerdos de infancia de María Elisabete Pires Gomes se percibe un intento de transformar el simple y duro trabajo agrícola en pequeñas dosis de alegrías cotidianas.
Sim, meu pai trabalhava na festa direto, ele era o que ia lá para o paredão soltar os fogos de 21 tiros, todo ano. Muito ativo. Todo ano a gente ia na festa. Uma coisa muito interessante que eu lembro assim da minha infância é que meu pai ia despachar com um burro a mercadoria, ele ia a noitinha e voltava tarde, às vezes bebia e tal, mas às vezes ele precisava vir cedo, por algum motivo, ir cedo e voltar cedo. Deixavam os cestos, não sei se te contaram essa história, a mercedes do Dino pegava as flores e levava nos cestos para o Rio de Janeiro, depois eles voltavam com os cestos e cada um deles tinha o nome, do meu pai, por exemplo, tinha o E de um de lado e um G do outro, que é Esmeraldo Gomes. Aí o meu pai botava os cestos em cima do jegue, que era um grande né. Quando o meu pai subia no horário que a gente saía da escola, eu era bem pequena, devia ter uns 7 anos, os primeiros, aí era eu, a minha vizinha e um outro vizinho, a gente vinha dentro dos cestos. Às vezes era uma pilha de mais de 15, 20 cestos, a gente ficava em cima do burro pulando de um cesto para o outro. Agora tu vê como é que pode. Uma coisa que eu fico muito admirada é da capacidade de acreditar em Deus dessas pessoas, porque eles não se importavam. (Gomes, M.E.P., comunicación personal, 08 de agosto de 2024)25
Trabalhava na agricultura com flor, a minha mãe levava cesto na cabeça, não tinha meio de transporte, era tudo na cabeça. Histórias mesmo difíceis. Não tinha nada, era tudo na cabeça, elas botavam aqueles balaios na cabeça, com rolha de pano né. (Ferreira, J.R., comunicación personal, 19 de agosto de 2024)26
Desde los orígenes de la comunidad portuguesa de Santa Isabel, con habitantes de Las Azores y, posteriormente, inmigrantes del norte de Portugal, se percibe la fuerte influencia del colectivo sobre el individuo. La vida de las personas giraba en torno a la lógica familiar rural portuguesa, que consistía en la indisociabilidad del trabajo agrícola y los momentos de ocio, que se compartían en la comunidad de Santa Isabel. Estas tradiciones se transmiten a través de la posmemoria a los hijos, con el objetivo de que se reconozcan en las narrativas de sus abuelos y mantengan las tradiciones lusitanas dentro del grupo. Como se observa en el relato de Joaquina Rosa Ferreira, estas tradiciones y experiencias están presentes en la narración de historias, la música, el arte y la cocina, y se transmiten en los momentos de convivencia entre las familias, moldeando indirectamente los afectos y los pensamientos de los descendientes brasileños:
Ah, sempre assim apanhando flores com eles, eles contando as histórias lá de Portugal, de vez em quando contava, meu pai falava que carregava muito abacaxi na cabeça, que ele era careca porque ele carregava abacaxi (risos), ele falava, que ele era carequinha. É a convivência de matar porco, da gente se ajuntar tudo, ajuntava vizinhos, entendeu, era muito boa a convivência com eles. A gente tudo assim na mesa, os filhos reunidos. Na época era a família toda junta para tomar café, a gente tomava o café da manhã tudo junto, que era às 5 horas da manhã. Chegava 9h tomava de novo. Aí bebia vinho, comprava barril de vinho também, meu pai gostava muito de beber vinho, na época nem comprava garrafão, já comprava barril, que até dividia, o Mesquita trazia também, às vezes comprava de 40L, e depois dividia 20 para cada um e era aquela festa de beber vinho, comer salpicão, pão de casa, frango, era muito bom! (Ferreira, J.R., comunicación personal, 19 de agosto de 2024)27
Como resultado de estos elementos culturales y sociales empleados por los inmigrantes portugueses para formar la comunidad de Santa Isabel, y que se reflejaron en la construcción de la identidad de los hijos y nietos luso-brasileños, vemos que fueron dos los agentes indispensables para que la estructura de símbolos y prácticas pudiera existir: las mujeres, especialmente las matronas, y los abuelos, en la figura de los ancianos y líderes del clan familiar. Los abuelos representaban, para los miembros de la comunidad, los depositarios de la sabiduría del grupo y actuaban como responsables de la conexión —en el caso de la inmigración— de los nietos con la sociedad de origen de sus antepasados. Así, pudimos aprender que los abuelos portugueses de Santa Isabel fueron y siguen siendo los encargados de convertir la región en una comunidad transnacional. Laurinda Levandeira nos ayuda a comprender cómo la presencia de los abuelos desempeñó la función de transmitir las historias familiares y vincular emocionalmente a los niños con el grupo familiar asociado:
Sim era tudo perto, perto dos meus avós. Era boa a convivência com os meus avós, eu era bem nova, vim com 11 anos e lá não tinha água em casa, tinha que ir na fonte, as vezes como daqui na rua Bernardo. Aí tinha uns canecos, feitos de tiras de madeira, que nem antigamente tinha umas tinas, tinha alça assim e uma pequenina assim. Tinha a casa de cima e outra embaixo do meu avô, só que o caminho da fonte era por lá né, passando eu via o meu avô lá embaixo, descia da minha casa, tirava o meu caneco e ia buscar água para ele (risos). Eu pegava o caneco da mão dele e ia lá na fonte pegar água e levar na casa dele, já novinha. Hoje em dia as crianças não querem nada né, mas lá começava-se a trabalhar muito cedo. A gente convivia muito com a família por conta da proximidade. (Levandeira, L.A., comunicación personal, 21 de julio de 2024)28
A nivel colectivo, los abuelos, representados en los ancianos y líderes de los clanes, cumplen la doble función de mantener viva la memoria portuguesa y la tradición de las aldeas rurales del norte del país en la vida cotidiana del grupo. En las familias y en la comunidad, asumen el papel de revivir a aquellos miembros que ya no están, ya que cada individuo lleva consigo características de quienes ya no están presentes. Los abuelos son, en última instancia, los guardianes de la memoria y del archivo histórico del grupo y de la familia: resguardan fotografías, cartas, documentos antiguos y objetos de valor (como joyas). A partir del ciclo iniciado por ellos, se produce una retroalimentación de los símbolos, las prácticas, los valores y las características culturales a lo largo de las generaciones y del tiempo. De este modo, es posible revivir y rejuvenecer las experiencias vividas en la familia y la comunidad a través de ellos, como afirma Bosi:
Há dimensões da aculturação que, sem os velhos, a educação dos adultos não alcança plenamente: o reviver do que se perdeu, de historias, tradições, o reviver dos que já partiram e participam então das nossas conversas e esperanças; enfim, o poder que os velhos têm de tornar presentes na família os que se ausentaram, pois deles ainda ficou alguma coisa em nosso hábito de sorrir, de andar. Não se deixam para trás essas coisas, como desnecessárias. Esta força, essa vontade de revivescência, arranca do que passou seu caráter transitório, faz com que entre de modo constitutivo no presente que cria a natureza humana por um processo de contínuo reavivamento e rejuvenescimento. (Bosi, 1987)
En la misma línea de reflexión que Bosi, Ramos (2012) demuestra que la convivencia entre abuelos y nietos propicia la transmisión de conocimientos y que esta relación se basa en la figura del abuelo como poseedor del conocimiento y consejero de la familia. Al aplicar esto a la comunidad de Santa Isabel, vemos que los miembros con más vínculos afectivos con Portugal convivían estrechamente con personas portuguesas mayores, en la mayoría de los casos, con sus abuelos. Cuando estos miembros fallecían, los lazos de sociabilidad del grupo y de las familias se debilitaban, ya que el vínculo fuerte ya no estaba presente. La comunidad se sustentaba en la presencia activa de los abuelos y de las personas mayores, incluso en la resolución de conflictos, lo que reforzaba la dependencia de los individuos hacia estas figuras y su estatus superior en el orden de prioridades del colectivo. Por tanto, al estudiar la inmigración portuguesa y otros grupos del Mediterráneo europeo, es necesario analizar el papel que desempeñan las personas mayores en las familias en relación con la construcción de la identidad de quienes emigran, así como la forma en que estos aspectos repercuten en la creación de comunidades y barrios con una fuerte presencia de inmigrantes en los países de acogida, ya que, en el futuro, serán ellos quienes se convertirán en las personas mayores del lugar.
A relação e a convivência entre avós e netos são permeados de significados, de valores, de passagem de testemunho, de saberes, de legados geracionais (Vitale, 2007). Com efeito, a idade e a acumulação de experiências ao longo da vida, favorecem a transmissão do saber às novas gerações, a sabedoria, a preocupação em transmitir conhecimentos, em facultar orientação e aconselhamento às gerações mais novas (Kramer, 1990, Vanderplas-Holper, 2000, citado en Ramos, 2012, p. 42).
Vinculadas a la figura y función de los ancianos, las mujeres portuguesas actuaban como principales agentes en la transmisión de conocimientos y como mantenedoras de la estabilidad de la comunidad, ya que, gracias a su administración del hogar y de la economía familiar, fue posible el crecimiento del grupo. En este sentido, las mujeres, en su papel de madres y hermanas, se encargaban de transmitir a los niños los valores y tradiciones procedentes de Portugal.
Maria de Fátima Lage destaca el papel del cuidado que las mujeres portuguesas brindaban a adultos y niños, ante la alta tasa de mortalidad infantil y las enfermedades en el norte de Portugal y en las zonas rurales de Brasil durante el siglo XX. Este cuidado iba más allá de las cuestiones estéticas; era un compromiso para preservar la vida y la supervivencia del grupo frente a la muerte.
Nessa cozinha, tinha uma bacia e nela que a minha mãe me deu o banho para a primeira comunhão, me arrumou, eu tinha uns cabelos muito grande, ela tinha um cuidado. Não era sempre, mas quando a gente saia, ela sabia fazer umas tranças, botava para cima e meu pai gostava de sair comigo, todo mundo falava, do jeito de pobre, está certo a gente andava descalço, mas se precisasse sair a gente tinha tudo, nunca parecemos miseráveis, sempre tinha uns sapatinhos. (Lage, M.F.A., comunicación personal, 15 de junio de 2024)29
Por otro lado, Maria Elisabete Pires Gomes demuestra la inteligencia de las mujeres portuguesas a través de la figura de las matronas, que regían los hogares, mantenían el orden y mostraban facilidad para la administración financiera. Al mismo tiempo, eran las encargadas de transmitir los conocimientos religiosos, las recetas culinarias, la forma de vestir y de comportarse, así como las prácticas culturales portuguesas. La entrevistada destaca que su madre era una lectora ávida, lo que la diferenciaba del resto de las mujeres de la región, dado el alto índice de analfabetismo femenino en la comunidad de Santa Isabel.30 Además, muestra la versatilidad que las mujeres inmigrantes tuvieron que aprender para sobrevivir en un territorio extranjero y mantener económicamente a sus familias. Frente al machismo de los hogares portugueses, las mujeres lograron verdaderas revoluciones con los recursos que tenían, como fomentar la existencia de la comunidad de Santa Isabel en Petrópolis (Río de Janeiro).
A minha mãe era uma pessoa muito dinâmica, a pessoa mais inteligente que eu já conheci, fazia qualquer conta de cabeça, era um computador, mas não pôde estudar. Ela chegou a ir para um colégio de freiras, mas aí nasceram os outros irmãos, filhos desse outro homem que a minha vó se casou, ela teve que voltar, ou seja, não seguiu os estudos, mas ela era muito inteligente. A gente lia muito, porque os meus irmãos já não estavam em casa quando eu nasci, eles traziam muitos gibis e na época tinha Vila Sésamo31 e eu assistia, então eu fui alfabetizada muito cedo, lia muito. Nós sempre lemos muito, tivemos acesso a leitura e a minha mãe lia, meu pai era analfabeto, só sabia escrever o nome, mas a minha mãe lia muito, então consequentemente a gente também. A minha mãe fugia do perfil das portuguesas da comunidade, porque ela estudou. (Gomes, M.E.P., comunicación personal, 08 de agosto de 2024)32
La inmigración portuguesa en Santa Isabel, en Petrópolis (RJ), y los diversos mecanismos que el colectivo utilizó para crear una comunidad al estilo de las aldeas rurales portuguesas fueron el resultado de la fuerte unión y del poder de dos grupos de agentes: las mujeres y los ancianos, representados por los abuelos y las matronas. Esta afirmación nos lleva a orientar nuestros estudios sobre la inmigración histórica hacia este perfil, no solo en el momento de la migración, sino también en la formación de comunidades étnicas en los países receptores. Se trata de sujetos invisibilizados en la perspectiva de la inmigración portuguesa, ya que los estudios históricos durante décadas se centraron en analizar el perfil de los hombres jóvenes y solteros, mientras figuras como las mujeres y los ancianos fueron relegadas a los márgenes de la investigación, pero a través de este enfoque, podemos observar sus papeles centrales, durante siglos, en el sustento de las comunidades dentro del territorio brasileño.
Resultados
Al abordar la comunidad de Santa Isabel como objeto de estudio, buscamos ofrecer una contribución al campo de la inmigración histórica portuguesa sobre las sociabilidades e identidades luso-brasileñas desarrolladas en ciudades del interior del estado de Río de Janeiro con características de una inmigración familiar y rural, diferente de los estudios desarrollados sobre el tema en el estado, que se han centrado principalmente en el área urbana y en la región de la capital. Entre estas obras se encuentran Portugueses no Rio de Janeiro: negócios, trajetórias e cenografias urbanas (Séc. XIX-XXI), de la profesora Lená Medeiros de Menezes; Imigração e Identidade: um estudo sobre famílias portuguesas no Rio de Janeiro, de Maria Manuela Maia, y Como Nossos Pais: uma História da Memória da Imigração Portuguesa em Niterói, 1900/1950, de Ana Maria de Moura Nogueira.
A partir de este otro perfil de inmigrante, obtuvimos datos e información que nos ayudaron a identificar las relaciones establecidas por el grupo portugués y sus descendientes con el territorio de Petrópolis y con las propiedades agrícolas locales, así como las prácticas culturales híbridas portuguesas y brasileñas, fundamentales para la formación de los individuos de esta comunidad y de otros barrios de Petrópolis que comparten similitudes con Santa Isabel, como Bonfim y Vale das Videiras.
La lógica desarrollada en torno a las figuras femeninas y los abuelos como grandes portadores y guardianes de las tradiciones de la comunidad dio lugar a la necesidad de preservar los recuerdos de estos agentes y situarlos como protagonistas de las historias regionales, creando espacios de debate en los que se abordaran múltiples narrativas sobre la inmigración y el papel del inmigrante en la sociedad brasileña. Así, al analizar los elementos de la vida cultural cotidiana de las familias de Santa Isabel, pudimos constatar que la agricultura y el modo de vida rural portugués moldearon este territorio y lo convirtieron en un lugar de memoria33 dentro de la ciudad de Petrópolis.
La comunidad de Santa Isabel, vista como un espacio de convivencia y intercambio cultural luso-brasileño, llamó la atención del sector educativo local, donde se llevaron a cabo iniciativas para incluir la presente investigación como material didáctico en la Escuela Municipal Abelardo Delamare, en la que los descendientes de las familias de inmigrantes portugueses y otros residentes locales pudieron conocer y profundizar en su propia historia, contada a través de narraciones vivas.
Conclusiones
Ante el análisis expuesto, la comunidad de Santa Isabel mantuvo, desde el siglo XIX y con la presencia azoriana, los lazos relacionales internos del grupo mediante el intercambio en distintos ámbitos de la vida: en lo económico, inicialmente la mayoría se dedicaba a la producción de flores para el mercado de Río de Janeiro y, posteriormente, al cultivo de hortalizas para los mercados al aire libre de la ciudad de Petrópolis; en lo religioso, todas las familias profesaban la fe católica, lo que las llevaba a vivir bajo los mismos valores; y en lo social, compartían espacios de ocio como la fiesta de Santa Isabel, las reuniones en las casas y las visitas a los recién nacidos, lo que generaba nuevas uniones matrimoniales y fortalecía las relaciones sociales entre los núcleos familiares. Aunque los individuos contaran con libertad de elección, la identidad y las esferas que impregnaban la vida social estaban definidas por la colectividad portuguesa de Santa Isabel.
La identidad subjetiva de los miembros de la comunidad de Santa Isabel se basa, precisamente, en la posmemoria, la memoria heredada, a través de la convivencia con los miembros de más edad del grupo, como los abuelos, quienes transmiten a los niños historias sobre sus raíces familiares. Para ello fue necesario recurrir a diversas herramientas, como objetos, música y comida. Las toallas bordadas, la forma de trenzar el cabello y de usar el pañuelo, los versos que recitaba el padre de Joaquina, los embutidos que elaboraban las matronas y la aletría de Navidad, los formigos y los bolinhos de bacalhau formaron parte de la infancia y del afecto creado entre los sujetos, sobre todo entre los luso-brasileños y Portugal. Estos vínculos generan características transnacionales para la comunidad y crean en los nacidos en Brasil la sensación de pertenencia a la sociedad portuguesa, incluso sin haber viajado nunca a Portugal.
Los sentimientos afectivos hacia Portugal perpetúan las tradiciones a lo largo de generaciones y convierten a los miembros de la comunidad de Santa Isabel en agentes movilizadores de dos comunidades nacionales distintas. Los vínculos entre Brasil y Portugal se manifiestan a través de los abuelos y las mujeres, quienes buscan mantener el contacto con sus familiares en el otro país, fomentando en las generaciones más jóvenes la identificación con su linaje lejano, ya sea mediante fotos, videos o relatos. La imaginación y la fascinación por lo desconocido ayudaron a las generaciones jóvenes a despertar interés por sus antepasados, promoviendo narrativas que resaltaban los aspectos positivos del grupo.
Ante la ausencia de abuelos o personas mayores encargadas de la “educación memorial” de la familia y la comunidad, se designó a las mujeres, quienes asumieron las tareas necesarias para el cuidado y la preservación de los clanes familiares. Por lo tanto, se puede concluir que la comunidad étnica de Santa Isabel puede considerarse matriarcal y constituida por clanes, autosuficiente mediante la tríada de la agricultura, la religión y la tradición familiar portuguesa. La centralidad de las mujeres en la organización y el sostenimiento del grupo es evidente en la memoria y la comprensión social de las generaciones más jóvenes, como lo demuestran las palabras de Maria de Fátima de Almeida Lage:
Eu admiro muito essas portuguesinhas, a minha mãe magrinha amassa 10kg de farinha. Depois quando se tinha 16 anos, as mães já passavam o encargo para as filhas, aí já era eu que fazia, por exemplo. Os homens eles eram muito fortes, mas as mulheres em casa eram muito mais. Se esse Caxambu está erguido tem a força das mulheres portuguesas, está certo que os homens sofreram como eu falei com o meu irmão, mas os homens não colocavam 10 filhos para fora sem médico, fralda descartável, nem nada, o que valía para salvar elas nessas situações eram aqueles sacos de ração. (Lage, M.F.A., comunicación personal, 15 de junio de 2024)34
Por lo tanto, las narrativas de cinco mujeres de distintas generaciones en Santa Isabel revelaron cómo la fortaleza y la supervivencia de la comunidad han estado y siguen estando en manos de personas invisibles: personas mayores y mujeres, durante el proceso de inmigración a Brasil. La ciudad de Petrópolis, en el estudio detallado de la comunidad de Santa Isabel, funciona como un laboratorio para comprender los distintos grupos étnicos migrantes que desarrollaron su sociabilidad a través de lazos familiares y vecinales. También concluimos que el análisis exhaustivo de los mecanismos simbólicos, tanto materiales como inmateriales, derivados de la inmigración, revela cambios sistémicos en la organización y el comportamiento de los inmigrantes portugueses y sus descendientes, desarrollando, por ejemplo, fuertes características matriarcales dentro de la comunidad.
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Anexos
Anexo 1- Quarteirão Português35
“Quarteirão Portuguez
Tendo-se verificado pela medição judicial, a que se precedeo nas terras da I. F., que a data do corrego-seco abrange em seos fundos para a parte de leste cerca de 863.000 braças quadradas de terreno, que se julgava pertencer á Fasenda do – Cachambú-, é que até então era apenas e em parte ocupado por alguns herdeiros, successores, ou agregados do Alferes Carlos Pinto e outros, projectou-se dividir este terreno em prazos, e formar um que se denominou-se – Portuguez-.
Durante o anno proximo vindo fiz medir e demarcar 31 destes prazos (prefasendo uma superficie de 201.447 braças quadradas) os quaes tenho concedido a outras tantas familias de colonos morigerados, e quasi todos cidadãos Portuguezes ja aclimatados e conhecidos no paiz. Na distribuição destes prazos tive em vista attender de preferencia requisições rasoaveis daquelles que ja se achavão estabelecidos no lugar com algumas culturas e outras benfeitorias. Para completar a totalidade dos prazos aforaveis, falta unicamente demarcar uns 6 prazos quando muito. Alem dos altos dos morros e dos terrenos indispensaveis para futuros caminhos, ficou reservado um espaço rectangular de 150 braças de frente sôbre 300 de fundo, adjacente á cascata do Rio Itamaraty. O quarteirão- Portuguez- he cortado pelo mesmo rio Itamaraty, pelo seo afluente denominado- Itaúna-, pelo córrego do cobiçado- e outros pequenos regatos, que o fertilisão, como melhor se verá da Planta topographica, que será definitivamente organisada, logo que se conclua a demarcação de todo o Quarteirão. Os terrenos das margens destes rios e córregos, podendo classificar-se regularmente bons para a cultura dos cereaes, promettem producção mui satisfatoria, se continuarem a ser cultivados, como ja vão sendo, por essas familias Portuguesas: a batata, o feijão e o milho produsem ali excellentemente. Alguns dos novos foreiros deste Quarteirão, que apenas começão a estabelecer-se e a edificar suas pequenas moradas, ja tem alcançado colheitas de 110 e 120 por 1 alqueire de milho; o que, almenta a facilidade dos transportes e outras circumstancias locaes, he sem dúvida mais vantajoso do que o resultado obtido nos termos, digo: nos terrenos de 1.ª sorte, porem muito mais distantes, como sejão os de todo o valle do Parahyba, que chegão a produsir de 200 a 250 alqueires por 1 de milho. He de esperar que o exemplo dos foreiros do Quarteirão Portuguez em breve destrúa completamente o conceito de – improductivas - , que a falta de uma cultura regular tem feito recahir, em geral, sôbre as terras da I. F. de Petropolis.”
Fuente: Ofícios e relatórios da Superintendência da Imperial Fazenda de Petrópolis ao mordomo da Casa Imperial (1858-1881), p. 22. Arquivo histórico da Companhia imobiliária de Petrópolis.
Anexo 2- Extracto de las reflexiones del superintendente Vicente Marques Lisboa en el informe de 186136
“[…] 2.ª Vai-se felizmente reconhecendo a necessidade e desenvolvendo o gosto da cultura em Petrópolis: sem fallar de outros, no novo Quarteirão Portuguez produz ja e em abundancia a batata, o milho, o feijão, pêcegos, marmelos, bananas, 1ª.: ensaia-se tambem a cultura da mandioca dôce, que dá perfeitamente em qualquer terreno, e de que se pode tirar grande vantagem, ao menos para consumo da cidade: a ser pois seguido, como espero, o exemplo dos foreiros do dito Quarteirão, he bem de esperar que destrúa elle completamente e em breve o conceito de – improductivas-, que a falta de uma cultura regular tem feito recahir, em geral, sôbre as terras da I. F. de Petropolis. […].”
Fuente: Ofícios e relatórios da Superintendência da Imperial Fazenda de Petrópolis ao mordomo da Casa Imperial (1858-1881), p. 41. Arquivo histórico da Companhia imobiliária de Petrópolis.
Anexo 3- Cronología
Anexo 4- Diagrama de las relaciones establecidas entre Maria de
Fátima de Almeida Lage e Laurinda Almeida Levandeir
1 Referencia a la canción “Uma casa portuguesa” de Artur Fonseca, Reinaldo Ferreira y Vasco Matos Sequeira, lanzada en 1953.
2 Declaración de conflictos de interés: Esta investigación no tiene fines de lucro y está financiada por una beca de investigación de la Fundación de Apoyo a la Investigación del Estado de Río de Janeiro (FAPERJ). El análisis presentado se basa en estudios realizados para mi tesis doctoral en Historia Política en la Universidad Estatal de Río de Janeiro (UERJ). Todas las entrevistas han sido autorizadas para su publicación, incluyendo el uso de los nombres de los entrevistados.
3 Júlio Frederico Koeler fue una figura central en la historia de Petrópolis. Nacido en 1804 en Alemania, Koeler fue ingeniero y arquitecto, desempeñando un papel importante en la planificación urbana de Petrópolis durante el período imperial. Fue el principal autor del proyecto del Palacio Imperial de Petrópolis, así como del plan para el asentamiento que se convertiría en la ciudad. La construcción comenzó en 1845, bajo su supervisión y dirección técnica. https://museuimperial.museus.gov.br/majorkoeller/.
4 Por nobleza provincial nos referimos a las figuras prominentes de la Corte brasileña, principalmente de Río de Janeiro, incluyendo barones, condes, marqueses y vizcondes. Una lista de los nombres más destacados de la época se puede encontrar en la obra de Gomes, M. S. Titulares na Serra de Petrópolis. Instituto Histórico de Petrópolis (IHP), 2012. https://ihp.org.br/titulares-na-serra-de-petropolis/#:~:text=IHP%20%C2%BB%20TITULARES%20NA%20SERRA%20DE%20PETR%C3%93POLIS.
5 Una montaña del mismo nombre, de 1.658 metros de altura, con forma puntiaguda.
6 João Caldas Viana (fallecido en Río de Janeiro el 17 de septiembre de 1862) fue un político brasileño, presidente de la provincia de Río de Janeiro, del 2 de marzo de 1843 al 12 de abril de 1844. https://pt.wikipedia.org/wiki/Jo%C3%A3o_Caldas_Viana.
7 Referencia al cargo de mayordomo mayor, cuyas funciones eran: el gobierno y la supervisión de la Casa Real; garantizar diariamente el buen cumplimiento de sus obligaciones por parte de los sirvientes del Palacio Real; nombrar al escribano de los filhamentos, al escribano de las matrículas y al resto de oficiales de la Casa Real, previa consulta con el rey; nombrar a los titulares de otros oficios de la Casa Real; asesorar al rey en materia de filhamentos (concesión de títulos nobiliarios) y gestionar los expedientes y registros relacionados con los mismos; expedir las cartas de estribeiro-mor, de armeiro-mor, de copeiro-mor, de mestre-sala y de los trinchantes nombrados por el rey, así como proponer el nombramiento y expedir las respectivas autorizaciones a los guardas-roupas; transmitir mandatos, como los de los tribunales, a los corregidores, proveedores y jueces de fuera de las comarcas para informarles sobre asuntos relacionados con los filhamentos; rubricar las órdenes dictadas por el capellán mayor y el cazador mayor y dar el visto bueno a las autorizaciones y cartas del escribano de los filhamentos; nombrar a los contadores, proveedores y escribanos de los contos; proceder al pago de los oficiales de la Casa Real, a través del tesorero de la Casa; supervisar las cuentas del Tesoro de la Capilla Real, a través de su tesorero de la Capilla; supervisar las caballerizas y la alimentación de los caballos de la Casa Real, a través del cevadeiro-mor y mariscal. https://pt.wikipedia.org/wiki/Mordomo-mor#:~:text=O%20mordomo%2Dmor%20era%20o,oficiais%20e%20funcion%C3%A1rios%20da%20mesma.
8 La enfiteusis deriva directamente del arrendamiento a largo plazo o perpetuo de tierras públicas a particulares, mediante la obligación, por parte del adquirente (enfiteuta), de mantener en buen estado el inmueble y efectuar el pago de una pensión o renta anual (vectigal), fija e invariable, en efectivo o en especie, al arrendador directo (propietario). Este, mediante un acto jurídico, inter vivos o por última voluntad, atribuye al enfiteuta, a título perpetuo, el dominio útil y el pleno disfrute del bien. https://pt.wikipedia.org/wiki/Enfiteuse.
9 El proyecto de integración de colonos alemanes en la recién creada ciudad de Petrópolis, emprendido por Júlio Frederico Koeler en 1845, tenía como objetivo establecer propiedades agrícolas; sin embargo, muchas familias no practicaban la agricultura en su tierra natal, lo que dificultaba el desarrollo de los cultivos. Por lo tanto, para las autoridades, la experiencia con los colonos alemanes sirvió de prueba y confirmó que las tierras de Petrópolis no eran propicias para la agricultura, a diferencia del Valle de Paraíba. Esta afirmación solo fue cuestionada con la creación del barrio portugués y el éxito de la producción de los inmigrantes. Para más información sobre el tema, consulte el texto de Haack, F. (2013). Três fases de Petrópolis: 1844, 1851 e 1858. História de Petrópolis. https://ahistoriadepetropolis.blogspot.com/2013/05/.
10 Entrevista realizada a Maria Izabel Peixoto por Natalia da Paz Lage, el 27 de agosto de 2020, en Petrópolis.
11 «É a fase final do trabalho dos discursos. [...] Teatralizando-se o que foi dito, recriando-se a atmosfera da entrevista, procura-se trazer ao leitor o mundo de sensações provocadas pelo contato, e como é evidente, isso não ocorreria reproduzindo-se o que foi dito palavra por palavra. [...] tem como fito trazer ao leitor a aura do momento da gravação. [...] O fazer do novo texto permite que se pense a entrevista como algo ficcional e, sem constrangimento, se aceita essa condição no lugar de uma cientificidade que seria mais postiça. Com isso, valoriza-se a narrativa enquanto um elemento comunicativo prenhe de sugestões. [...] Nesse procedimento, uma atitude se torna vital: a legitimação das entrevistas por parte dos depoentes.» (Meihy, 1991, pp. 30-1 apud Meihy y Holanda, 2018, p.160).
12 Entrevista realizada a Maria Elisabete Pires Gomes por Natalia da Paz Lage, el 8 de agosto de 2024, en Petrópolis.
13 Pan tradicional de Pascua en Portugal, que se utiliza como regalo y simboliza la amistad y la reconciliación.
14 Entrevista realizada a Maria de Fátima de Almeida Lage por Natalia da Paz Lage, el 15 de junio de 2024, en Petrópolis.
15 Entrevista realizada a Maria de Fátima de Almeida Lage por Natalia da Paz Lage, el 15 de junio de 2024, en Petrópolis.
16 Entrevista realizada a Laurinda Almeida Levandeira por Natalia da Paz Lage, el 21 de julio de 2024, en Petrópolis.
17 Entrevista realizada a Maria Elisabete Pires Gomes por Natalia da Paz Lage, el 8 de agosto de 2024, en Petrópolis.
18 Entrevista realizada a Joaquina Rosa Ferreira por Natalia da Paz Lage, el 19 de agosto de 2024, en Petrópolis.
19 Entrevista realizada a Maria de Fátima de Almeida Lage por Natalia da Paz Lage, el 15 de junio de 2024, en Petrópolis.
20 Entrevista realizada a Maria do Carmo da Paz por Natalia da Paz Lage, el 5 de agosto de 2024, en Petrópolis.
21 Entrevista realizada a Maria do Carmo da Paz por Natalia da Paz Lage, el 5 de agosto de 2024, en Petrópolis.
22 Entrevista realizada a Joaquina Rosa Ferreira por Natalia da Paz Lage, el 19 de agosto de 2024, en Petrópolis.
23 Entrevista realizada a Maria Elisabete Pires Gomes por Natalia da Paz Lage, el 8 de agosto de 2024, en Petrópolis.
24 Entrevista realizada a Laurinda Almeida Levandeira por Natalia da Paz Lage, el 21 de julio de 2024, en Petrópolis.
25 Entrevista realizada a Maria Elisabete Pires Gomes por Natalia da Paz Lage, el 8 de agosto de 2024, en Petrópolis.
26 Entrevista realizada a Joaquina Rosa Ferreira por Natalia da Paz Lage, el 19 de agosto de 2024, en Petrópolis.
27 Entrevista realizada a Joaquina Rosa Ferreira por Natalia da Paz Lage, el 19 de agosto de 2024, en Petrópolis.
28 Entrevista realizada a Laurinda Almeida Levandeira por Natalia da Paz Lage, el 21 de julio de 2024, en Petrópolis.
29 Entrevista realizada a Maria de Fátima de Almeida Lage por Natalia da Paz Lage, el 15 de junio de 2024, en Petrópolis.
30 Esta afirmación resulta del análisis de 380 actas de matrimonio recogidas entre 2023 y 2024 de los libros de la Catedral de San Pedro de Alcântara (1933-1967), pertenecientes al archivo histórico de la Curia Diocesana de Petrópolis, combinadas con informaciones proporcionadas por los entrevistados.
31 Serie infantil brasileña de TV Globo y TV Cultura, basada en el popular programa estadounidense Sesame Street de la década de 1970.
32 Entrevista realizada a Maria Elisabete Pires Gomes por Natalia da Paz Lage, el 8 de agosto de 2024, en Petrópolis.
33 Consultar la obra de Nora, P. (1993). Entre memória e história: A problemática dos lugares. Projeto História, (10).
34 Entrevista realizada a Maria de Fátima de Almeida Lage por Natalia da Paz Lage, el 15 de junio de 2024, en Petrópolis.
35 Agradecemos a la historiadora Maria de Fátima Moraes Argon por su ayuda en la localización de este documento.
36 Agradecemos a la historiadora Maria de Fátima Moraes Argon por su ayuda en la localización de este documento.