Grupos etarios y ciencias sociales: La edad como marcaje sociocultural
y categoría de análisis

Age groups and social sciences: Age as a sociocultural marker and category of analysis

Rafael Molina Sandoval

Universidad Autónoma de Tlaxcala; Tlaxcala, México

https://orcid.org/0000-0002-0433-9277

El libro titulado Grupos etarios y ciencias sociales: La edad como marcaje sociocultural y categoría de análisis1, es producto del Seminario Permanente de Estudios Etarios, integrado por académicos de El Colegio del Estado de Hidalgo; Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social; FES Iztacala, UNAM; Universidad Autónoma de Tlaxcala; Universidad de Colima; Universidad Autónoma de Coahuila y Universidad Autónoma de San Luis Potosí. El documento “se inscribe en el ámbito de los estudios culturales y uno de los principales aspectos que están presentes en estas líneas corresponde a la preocupación básica acerca del papel que juega la cultura en la dinámica individual y social” (Ruiz y Fernández, 2024, p. 6). Se divide en dos apartados temáticos y siete capítulos, en los cuales se retoma el enfoque freudiano para explicar la importancia cultural como constructora de la edad.

En el capítulo uno, La edad culturizada y el desarrollo, la autora Verónica Ruiz Arriaga aborda la categoría edad desde el enfoque de la culturización, cuya naturaleza sustentada en estereotipos, roles y mandatos propician oportunidades o desigualdades de desarrollo según la edad; esta es analizada desde enfoques cronológicos, civiles, biológicos, psicológicos, legales y sociales o funcionales; la base teórica se sustenta en la antropología, sociología y psicología principalmente. Así, la cultura es observada “como la base en la que se deposita una serie de ideas que generan desigualdades de diversa índole en la sociedad de que se trate” (Ruiz, 2024, p. 21). Las conclusiones indican que las diferencias entre el estudio cronológico de la edad con respecto a las condiciones culturales de la misma, son un tanto diferentes en sus abordajes, ya sea como formas de interpretación y recolección de datos empíricos.

Felipe Roboam, en el capítulo dos, aborda la importancia de la religión y su relación con respecto a la edad, pues esta es determinante en la cultura y la vida: “desempeña un papel fundamental en la vida social y cultural” (Vázquez, 2024, p. 35). Metodológicamente, analiza las creencias y prácticas que cambian con el paso del tiempo, de tal manera que “la dimensión espiritual influye en la conducta y la identidad otorgando sentido a la existencia y a las acciones individuales” (Vázquez, 2024, p. 51). Al igual que en el primer capítulo, Vázquez coincide en reconocer la importancia de la edad como factor que debe ser vinculado en los estudios de la vida, del comportamiento y, sobre todo, la influencia de lo cultural.

Angélica Rodríguez y María Salguero abordan el tema de la edad de las personas migrantes en edad de vejez. Para estas autoras, el grupo etario de personas mayores o de la tercera edad se convierte en el eje de estudio, trazan líneas de reconstrucción de trayectorias de migración de retorno de migrantes irregulares o indocumentados y, metodológicamente, a través del estudio de las experiencias migratorias de retorno, los hallazgos muestran que una vez que el o la migrante ha sido explotada laboralmente en el país de Norteamérica, a su regreso enfrenta severos retos de reinserción familiar, social, económica y de salud principalmente, pues, a diferencia de las juventudes, las y los migrantes de retorno ya han perdido sus capacidades físicas, ya no rinden o presentan alguna enfermedad (Rodríguez y Salguero, 2024).

Otra reinterpretación sobre la condición etaria en la vejez se encuentra en el capítulo cuarto, donde Salguero y Rodríguez analizan la masculinidad, paternidad y vejez con hijos e hijas en la adultez. Afirman que en este enfoque el estudio se circunscribe en torno a la Agenda 2030. El seguimiento metodológico permite a las autoras recuperar importante información sobre este proceso de envejecimiento de los hombres. Las autoras ponen en relieve que la complejidad para la correlación y atención de estas personas están vinculadas con sus trayectorias de vida, incluyendo sus contextos educativos, sociales, laborales y económicos; asimismo, independientemente del tipo de atención o apoyo paternal a los hijos, esto no garantiza una reciprocidad de cuidados durante la vejez (Salguero y Rodríguez, 2014).

En el segundo apartado, Estudios sobre juventudes, la juventud como categoría de estudio se torna relevante en cuanto mantiene vigente su preponderancia demográfica en México; asimismo, se reconoce que este grupo etario tiene requerimientos muy variados, así como los problemas que enfrentan quienes lo constituyen (Ruiz y Fernández, 2024).

El apartado inicia con en el capítulo quinto, evalúa la categoría edad en la juventud desde la perspectiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL); Amaury Fernández reconoce las desigualdades como distribuciones inequitativas, sociales y culturales, ya que tienen como eje transversal la edad. Los conceptos de generación y edadismo influyen y determinan la desigualdad de acuerdo con los ciclos de edad. Los ciclos de vida se pueden analizar a partir de la economía, la educación, la cultura, la política, la salud, entre otras, y, además, analizar dichas relaciones intra e intergeneracionales. El estudio de las desigualdades etarias relacionadas con los distintos ciclos de vida requiere de métodos y enfoques de investigación a partir de la delimitación, interpretación e interrelación con los demás grupos etarios.

Ya en el sexto capítulo titulado Juvenicidio en México: apoyos, necesidades sociales y desciudadanización, su autora Iris Rubí desarrolla la categoría juvenicidio gota a gota como concepto emergente; éste se caracteriza por la precarización, pobreza, desigualdad y estigmatización. La condición de vulnerabilidad sostenida y perpetuada por la violencia en las personas jóvenes encuentra su forma más extrema en la eliminación física, por lo tanto, se estigmatiza al joven o a la joven como amenazante según los territorios de los que proviene o en los que nace, por lo cual, puede sufrir violencia con mayor facilidad ante la instrumentalización y criminalización del joven para llegar a una inminente tortura y muerte llamada juvenicidio, siendo que el Estado debería implementar alternativas para atender las problemáticas.

Finalmente, en el capítulo séptimo, titulado El confinamiento por covid-19 narrado por un grupo de jóvenes universitarios mexicanos, 2021, Rivera González parte de la pregunta ¿Cómo un grupo de jóvenes universitarios vivieron la experiencia del confinamiento y todo lo que ello representó y significó en sus vidas personales, familiares y escolares? El estudio tuvo una muestra de 29 personas jóvenes de 20 a 22 años de edad, estudiantes de antropología en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí; 23 mujeres (79.4 %) y 6 hombres (20.6 %). Los hallazgos muestran que los contextos familiares en los que el estudiantado vivió el confinamiento alteraron las formas en que interactuaron con otros compañeros, amigas, amigos, parejas y demás familiares, generando diversos efectos psicológicos, físicos, conectividad y de salud principalmente; asimismo, en el ámbito académico hubo cambios significativos.

En general, vale la pena esta lectura en cuanto nos provee tanto de teorización sobre la culturización de la edad, como la posibilidad de reconocer las metodologías teórico-empíricas, las cuales develan un amplio campo de investigación que deben estar en primer orden de importancia, pues más que el estudio de lo cronológico, la influencia cultural se expresa en distintas formas, tales como, estigmatización, exclusión, juvenicidio, etcétera, en las distintas franjas etarias. Las realidades vivenciales de pobreza, falta de educación, de oportunidades laborales, sociales, deportivas, políticas, económicas, entre muchas más, son un vasto campo para el análisis científico, académico y de cultura general; así, a través de esta obra, los autores nos proveen nuevas formas epistemológicas de interpretación de esa realidad que cada día impacta en los distintos grupos etarios en general y, en específico, en quienes sus posibilidades de desarrollo ha estado culturalmente relegadas por el atraso y la estigmatización.


  1. 1 Ruiz Arriaga, V. R. y Fernández Reyes, A. (Coords.). (2024). Grupos etarios y Ciencias Sociales: La edad como marcaje sociocultural. Universidad de Colima.